El arte de la calle, entre el fervor y la sobrevivencia, lucha para que nosotros, transeúntes, pasajeros, nos demos tiempo de escuchar y de poner valor a lo presenciado. Bien lo sabe cada cantante de micro, sea bueno o sea malo. Cada uno de ellos sale a las avenidas a ver por qué precio se puede arrendar su voz hoy. Allí se corre todo el riesgo.