La estrepitosa derrota del Barcelona, el pasado martes en el Allianz Arena de Múnich, el abultado número de goles recibidos y sobre todo la forma en la que el Bayern pasó por encima del equipo que ha sido el gran dominador, la referencia del fútbol en los últimos años, parece haber encendido todas las alarmas, parece haber sacado de golpe, así a ¨mogollón¨, todos los fantasmas, todos esos males ocultos que, resultando una evidencia, pocos parecían quererlos ver.