¡Que se jodan!

Bruto pero noble (Sutilezas desnudas)
Agustín Madariaga

Pese a lo malsonante del título hoy voy a hablarles en guindés, esa neolengua propia del área económica del Gobierno que serpentea por diccionario para picar donde más duele. Perdonarán que no tenga la pericia de nuestro Ministro de Economía.

Andreíta, esa joven de buena familia, honrada y trabajadora como pocas, cometió hace unos días un desliz verbal que le llevó a un deseo procaz –en su buena familia eso es un atrevimiento porque ellos se casan y procrean, no hacen esas cosas- que ella afirma que era para los socialistas y muchos pensaron que eran para las personas en busca de una nueva oportunidad laboral. Ocurre que las chicas bien educadas suelen caer en el lenguaje soez cuando piensan en alguien de rango indudablemente bajo, como si lo moral de lo hablado influyera en la expresión, les sacara lo peor.

Así se explica que una muchacha de reputación intachable, joven y acusada injustamente de cochecho, cayera en una expresión que no por repetida resulta más edificante.

Andreíta es hija de un reputado dirigente del Partido Popular  que dirigió durante años la Diputación de Castellón. Los envidiosos lo atacan porque le toca mucho la lotería. Para aquellos que son incapaces de esquivar la dictadura de la estadística les recomiendo que compren los billetes después del sorteo, lo que reduce considerablemente las posibilidades de desacierto. No es el caso de Don Carlos Fabra al que los dioses legaron una innata capacidad para el acierto y la cría de niñas bien educadas y con un sentido de la empatía digno de un cuidador de la ley de dependencia, que, por mor al equilibrio presupuestario, el gobierno se ha visto obligado a jibarizar para que se creé empleo y se produzca una mejora gradual de las personas que -imposibilitadas de encontrar ayuda- se verán en la obligación de ganar autonomía gracias a su esfuerzo personal. Nuestro Gobierno siempre está atento a espolear lo más oculto del ser humano para que mejore y encuentre fuerzas y posibilidades económicas, físicas y morales donde ya las consideraba agotadas.

Andreíta vive en Madrid, en una urbanización de medio pelo, de las que tienen adosados de un millón y medio de euros, por lo que comprende y comparte las preocupaciones de las personas que han vivido por encima de sus posibilidades y ahora se ven obligadas a pagar su deuda y mala cabeza con la ayuda de un gobierno que redistribuye la riqueza con equidad. Poco importa que Andreíta cobre una dieta de mil ochocientos euros (con esa miseria… ¿Qé puede hacer una persona decente en Madrid?  Aunque resida a veinte minutos del Congreso. Ella es diputada por Castellón. Si el Aeropuerto que con tanto esfuerzo construyó su padre estuviera abierto, ella podría vivir en Castellón y trabajar en Madrid. Pero hay radicales de medio mundo que se han unido para impedir que ninguna compañía aérea quiere operar desde allí, a pesar de la cercanía de lugares tan maravillosos como Marina D’Or o la magnífica estatua de Carlos Fabra que recibe a los visitantes del aeródromo, por ahora conejos y ratas.

El viernes este gobierno se reunió con Su Majestad el Rey, que les pidió que la recuperación no deje atrás a nadie. Así se hará cuando ocurra, aunque no lo vean nuestros ojos. Estoy seguro de que la austeridad ha llegado también a la casa real (perdonen las minúsculas pero es para ahorrar), y que para eliminar gastos del todo innecesarios y duplicidades la ensalada de bogavante dejará de tener lechuga a la mayor urgencia.

La misma Andreíta y sus compañeros de cámara tendrán que re-estructurar sus gastos porque son los primeros en dar ejemplo. Va a necesitar que su padre le compre un par de billetes de lotería de Navidad para compensar esa desviación presupuestaria, que le obligaría a abandonar la reputadas marcas de alimentación y bebida que llenan su mesa navideña para conformarla con productos de medio pelo. Dado que Carlos Fabra tiene un ojo indudable para escoger el billete premiado es seguro que su hija podrá disfrutar de la Pascua que merece por su educación y buenas maneras.

Yo te pediría Andreita que cojas un coche de alquiler de lujo, te des una vuelta por el Castellón de tu padre, visites los huertos llenos de azulejos que nadie compra, la ciudad de vacaciones ésa que es como tú pero en urbanización  y luego vayas al aeropuerto de Castellón y mientras miras el rostro de cemento armado de tu noble padre en la puerta (no es que te acompañe es que preside el lugar una estatua con su efigie) esperes allí a que llegue el primer avión. Será una espera larga pero sin duda mucho más productiva que tu presencia en el Congreso. Aunque de algo has servido: los funcionarios que callaban desde hace años mientras los de tu grupo y los del otro les abrían una vía en el bolsillo, resulta que ahora salen cada día a protestar y recuerdan tu frase y –perdona por la expresión- a casi toda tu parentela.

Es que la gente vulgar es así Andreíta: le recuerdas cual es su sitio y se revuelven.

Por cierto, Andreíta, no necesitamos consejos sino direcciones. ¿Dónde, cuándo, con quién? Somos muy torpes, y nos lo tienen que dar todo hecho. No como a tí, que cada cosa que has conseguido en la vida ha sido por tu esfuerzo y valía, siempre alentada por el duro trabajo de tu padre para darte unos estudios.

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