¿Son las experiencias previas nuestras aliadas?

El Sillón del Psicólogo
Marisa Cercas

¿ Qué pasaría si antes de actuar, en cualquier situación, fuéramos conscientes del porqué de ese modo de actuar y de sus consecuencias?

¿ Qué pasaría si antes de actuar, y una vez analizado el porqué, nuestro porqué, entenderíamos, que los otros, sobre los que recaen las consecuencias, tienen otro porqué?

La respuesta está, como siempre,en el nivel individual. Somos los propios individuos los que, con nuestras respuestas individuales, provocamos que se produzcan unos determinados acontecimientos, que se den unas circunstancias u otras.

Para eso nos servimos de las experiencias previas. Nos servimos de los sentimientos y sensaciones que las mismas nos dejan. Pero hay algo más: hemos sacado unas conclusiones de esas experiencias, en base a nuestras creencias anteriores sobre nosotros mismos, sobre la imagen que tienen los demás de nosotros y, sobre todo, del porqué creemos que se han producido.

¡ Ahí está la clave de todo! Como seres humanos, nuestras reacciones siempre van  a ir precedidas de lo que pensamos acerca de ellas, derivadas de esos pensamientos y como consecuencia de ellos, así serán nuestras emociones y, por lo tanto, nuestros sentimientos.

Pongamos un ejemplo sencillo. Imaginemos que somos un grupo de amigos, estamos pasando unos días en el campo. Sentados tranquilamente,mientras charlamos de forma relajada, escuchamos un fuerte ruido, un golpe que se repite de forma continuada durante un breve tiempo, se interrumpe y luego continua.

Ante esta circunstancia,   unos piensan que dicho ruido se debe a algún animal que ha entrado; otros, que no es nada, sencillamente el viento que ha hecho que se caiga algo; alguno que es un ladrón, otros un fantasma et, etc.

¿ Tendrán todos la misma reacción?, ¿ la forma de responder del que piensa que no es nada será la misma del que piensa que es un ladrón?

Evidentemente, la respuesta es no, un no rotundo. Y eso será así, fundamentalmente, por razones puramente fisiológicas. Si creemos que hay una situación de peligro, se enciende las alarmas de protección: aumento riego sanguíneo, sudoración, palpitaciones etc, hay que defenderse y por tanto, habrá una respuesta de defensa...

Podemos deducir, y sin temor a equivocarnos, que nuestras creencias, basadas en las experiencia pasadas, van a condicionar nuestras respuestas y por lo mismo, generarán unas u otras circunstancias. Por ello, las experiencias previas pueden jugar a favor pero la mayor parte de las veces lo harán en contra. Lo harán en contra cuando juzguemos a otros, cuando lo clasifiquemos de una manera negativa, cuando a raíz de ese juicio construyamos una realidad destructiva, tanto para la persona juzgada como para nosotros mismos.

Ante ello, debemos ser prudentes, utilizar sólo nuestros aprendizajes cuando sean constructivos y nos ayuden a seguir creciendo, y sobre todo, cuando a través de ellos seamos capaces de crear una sociedad coherente, solidaria y con miras de avanzar, en todos los sentidos.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
CAPTCHA de imagen
Introduzca los caracteres mostrados en la imagen.
España

(C) El Diario Fénix 2011        Contacto:  redaccion@eldiariofenix.com