Al que lucha en el supermercado
Tú asaltas un supermercado y te llevas varios carros cargados con alimentos, y le das toda esa comida a gente que no tiene, y esa gente que no tiene, y que ayer pasó hambre pero hoy no, hoy ha comido gracias a ti, asaltante de un supermercado, hoy sonríe, y puede que sonría mañana y unos cuantos días más, porque va a poder comer un tiempo hasta que la despensa bostece y los cocodrilos del hambre vuelvan a anidar en el estómago de la gente que no tiene.
La manecilla del reloj camina y su paso levanta polvareda. Te sientes Robin de los Bosques, puede que El Tempranillo, quizás miembro de esa marabunta de ira y carne que llevó a la guillotina a Danton. Y sudabas sin saludar a un sol que hoy no era tu amigo y disparaba fuego contra tus espaldas de luchador de tierras, capaz de tocar con las yemas de los dedos el pico helado de una montaña o arrancar el corazón de acero de tus enemigos.
Te sientes invencible pero tu mirada muestra que sólo eres la sombra del dios de tus dudas. Porque quieres caminar hacia las cumbres por encima de todo y no sabes que entre lunas no hay luna, sólo un vacío llamado silencio que sobrecoge, una montaña de indiferencia que nos aplasta.
Tú ocupas tierras y yo te aliento, porque la tierra es madre del que la trabaja y del que quiere comer, porque el candil de las estrellas ilumina la noche del jornalero y el gorrión susurra en tus sueños. Nunca el sol se puso en el hueco de aquella montaña, aunque sentí cómo callaban las chicharras al paso de los hombres, cómo ladraban los perros al silencio.
Dale tierras al jornalero, que la trabaje y que coma. Al que pasa hambre, dale pan sólo un día y al día siguiente muéstrale el camino para que encuentre el pan y lo pelee. Dale las armas para que pueda luchar por su vida. Por sus hijos. No te enfrentes a los trabajadores, a tus hermanos. Mira el viento. Mira el mar que no puede llegar a la orilla. Conoce a tu enemigo. Habla. No te confundas en la lucha. No luches en los supermercados. No es campo de batalla.
Foto: Carmen Vela

















Comentarios
Una gran sensibilidad. Gracias.
Las ciudades, pueblos, murallas, divisiones...las hacemos los hombres, El mundo lo hemos convertido en porciones. La grandeza no se mide por cuanto se acumula....cuando cambiemos el propósito de la vida, cambiara la propia vida.
Muchas gracias,
Estoy muy de acuerdo con usted. El propósito de la vida. Saludos.
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