Argentinos no, italianos
La forma en que la selección argentina de cabotaje se defendió como gato panza arriba en el último amistoso contra Brasil, trasplantó al ámbito internacional la imagen actual del fútbol de entrecasa. Nospierde el deseo de ganar -como siempre-, pero perdimos el rumbo para conseguirlo con tal de no perder. La sensación es que cualquier autobús nos deja bien si al final el resultado es favorable. Pero, ¿y eljuego?

Argentinos no, italianos. El fútbol dejó de ser un juego para convertirse en una necesidad en la que los resultados parecen justificarlo todo.
La Argentina B de Alejandro Sabella demostró en una jugada que tenía toque y gambeta suficientes como para complicar al rival y hacerse fuerte con la pelota. Minuto 19, golazo de Juan Manuel Martínez para rubricar una jugada hilvanada por trece pases. Pero luego, algo la contuvo. Como si la fórmula de 5 defensas más 3 volantes más 2 delanteros, todos destinados a correr detrás de la pelota y a bloquear al rival, le hubiera restringido la capacidad de imaginar.
El partido de ida del Superclásico de las Américas 2012 fue revelador, más allá de lo inoportuno del calendario. Del lado argentino, el miedo como plan. Enorme el temor a protagonizar un papelón. Cualquier seleccionador tiene la posibilidad de elegir, pero en este caso la elección se redujo a un sólo objetivo. Obstaculizar. ¡Y eso que hay jugadores para pensar en algo mejor!
Había ganas de ganar sí, pero pudo más el deseo de no perder. Hay gestos que hablan por sí solos. Llevar a Walter Montillo para que, con el partido abierto, acabe jugando Leandro Somoza, equivale a dimitir. La sensación que queda es que cuando el mundo del fútbol trata de argentinizarse tratando de imitar a la selección española -que juega bien (no “lindo”) y por eso le cuesta menos ganar-, nosotros nos hemos acostumbrado a vivir el juego como si fuéramos italianos. Hemos falseado nuestra identidad, lo cual es un pecado difícil de expiar.
Revisar un diálogo coordinado por la periodista Eleonora Giovio sobre el fútbol italiano en el diario El País, entre Arrigo Sacchi, entrenador del admirado Milan de los ochentas y Sandro Mazzola, legendario jugador de la selección ‘azzurra’, quizá nos sirva como terapia de choque para reflexionar sobre cómo estamos y hacia dónde vamos. El fútbol italiano y el fútbol argentino en su versión actual parecen mellizos en esa conversación. Hermanados por la misma mezquindad. Gemelos con idéntica sed. Lean las frases que siguen, hagan una pausa, y lo comprobarán.
“El regate hoy está mal visto, los técnicos regañan (retan) a los chiquillos que lo hacen. Ese es el problema”. (Sandro Mazzola).
“El portero (arquero) no sabe dónde dar la pelota; los dos centrales no saben jugarla. Con 14 años ven la pelota como un marrón (un problema)”. (Arrigo Sacchi).
“Guardiola me pidió que le recomendara algún central que iniciara la jugada. Le dije: ‘Tengo 65 años y nadie en Italia me ha hecho esta pregunta”. (Arrigo Sacchi).
“Nos estamos volviendo locos para explicarle a los chavales (chicos) que tienen que ser un ejército compacto que se mueva junto cuando ataca y defiende. (La verdad es que) si juegas muy cerca de tucompañero, el pase será más rápido y preciso. Si juegas a 40 metros, recibirás la pelota casi siempre de espaldas y alta”. (Arrigo Sacchi).
“Cuando vives en un ambiente tan poco sereno, tan poco positivo [cita el incidente en el campo del Génova, cuando los ultras (barrabravas) pararon el partido] y tan poco competente, es difícil trabajar. En Italia hay presidentes que han llegado a cambiar cuatro entrenadores en un año. No sé cómo pretenden que planifiquen el trabajo”. (Arrigo Sacchi).
“Como ahora solo vale ganar, los directivos hacen la vista gorda, han poblado el fútbol de gente poco educada que se dedica a intimidar a rivales, a árbitros y a los propios jugadores”. (Sandro Mazzola).
“¿Cuánto tiempo pasan los nuestros con el balón? Mi sobrino de siete años solo ve el balón en los últimos 20 minutos de entrenamiento. ¡Joder, el fútbol hay que jugarlo con el balón! En la posesión está todo: conducir el balón, el pase, el desmarque”. (Sandro Mazzola).
“Si a los nuestros les enseñamos a trabajar así desde los 12 años, llegan a los 18 y lo hacen con los ojos cerrados”. (Arrigo Sacchi).
“Hacemos de todo para complicarnos la vida. Las estructuras son las que son, los educadores también y tampoco les ayudamos. Además, los directivos ya echan hasta a los técnicos de los sectores juveniles.Lo primero que te preguntan no es ‘¿cómo hemos jugado?’ sino: ‘¿hemos ganado?’”. (Arrigo Sacchi).
“Hay que tener un guión y no puede escribirlo un solo jugador; te lo da una idea de juego. Los defensas no deben tener como referencia el rival sino el compañero y el balón. Los chavales de 14 años son incapaces de ver eso”. (Arrigo Sacchi).
“Hemos tenido grandes jugadores pero nos ha costado ser dueños del campo y del juego. Eso es por concebir el fútbol en función del miedo y del rival… Si los chicos tienen que aprender, prefiero que aprendan jugando al fútbol. Yo les diría: ‘Si le dejáis la pelota a los adversarios, ¿cómo pretendéis divertiros? Mejoraréis la atención, aprenderéis a sufrir, pero carajo ¿y la sensibilidad del juego y la estima personal?’”. (Arrigo Sacchi)
Tiene mucha razón Walter Erviti, uno de los jugadores más importantes de Boca Juniors, cuando dice que “el fútbol es para los inteligentes, no para los que juegan lindo”. Pero háganse esta pregunta. ¿Qué tiene de inteligente ponernos entre la espada y la pared, sin más opción que refugiarnos esperando que nos machaquen como sucedió en Goiania? El fútbol no pasa por tratar de celebrar un empate. Y menos, en una copa de leche.


















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