Barack Obama: Yes, We can, again
El próximo 20 de enero, justo dentro de un año, la Casa Blanca tendrá nuevo inquilino o la familia Obama se habrá ahorrado la mudanza. Buena parte de lo que suceda entonces depende que cómo acoja la opinión pública estadounidense el discurso sobre el Estado de la Unión que el presidente Barack Obama ha pronunciado.
El presidente se ha querido presentar como un hombre de estado pacificador, que nada y sabe guardar la ropa: retira tropas, acaba con conflictos interminables, disminuye la inversión en el todopoderoso ejército norteamericano, pero es consciente de la importancia de su nación, “El mundo está cambiando y no podemos controlar cada suceso. Sin embargo, EE UU sigue siendo la única nación indispensable en asuntos internacionales”. “Por eso he propuesto una nueva estrategia de defensa junto con nuestros líderes militares, una estrategia que asegura el mantenimiento del ejército más sobresaliente del mundo, al mismo tiempo que reducirá su presupuesto en casi 500.000 millones de dólares. Para llevarles la delantera a nuestros adversarios, ya he propuesto al Congreso una legislación que protegerá al país del peligro cada vez mayor de las amenazas cibernéticas”.
Obama buscó el efecto final y para colofón del discurso dejó el gran mérito militar de su mandato: la captura y muerte de Bin Laden. Uno de los tres vértices de su triángulo en política exterior junto a las sanciones a Irán para asfixiar al país y a las negociaciones con Myanmar para forzar la apertura democrática. Como está seguro que pronto ocurrirá en Siria. "No tengo duda alguna de que en Siria el régimen de el Assad pronto se dará cuenta de que las fuerzas del cambio son irreversibles y de que la dignidad humana no puede ser suprimida".
Pero Barack Obama, aunque sabe que a sus ciudadanos les gusta pensar a lo grande, es muy consciente de que la batalla por el salón oval, en esta ocasión, es una cuestión interna, económica, pero interna. Y, a su juicio, lo primero es asegurarse de tener un buen nivel educativo, haciendo obligatoria en los 50 estados la educación hasta los 18 años. Además ha propuesto bajar las tasas de los préstamos universitarios y una reforma migratoria para evitar que los emigrantes que han crecido en el país, potenciales licenciados brillantes, tengan que dejarlo por no poseer la ciudadanía.
No obstante, lo más preocupante es la tasa de paro del 8,5%. “Mi mensaje es simple. Es hora de dejar recompensar a los negocios que envíen puestos de trabajo al extranjero, y hay que empezar a recompensar a las empresas que creen empleos aquí en Estados Unidos". También quiere controles más duros sobre las importaciones de naciones como China. “Crearé una Unidad de Control del Comercio, se encargará de investigar las prácticas comerciales desleales en países como China. Habrá más inspecciones para evitar que los productos falsificados o peligrosos crucen nuestras fronteras”.
Obama creará otra nueva Unidad para combatir el fraude fiscal y cambiará radicalmente la política de impuestos. Quiere acabar con las desigualdades sociales. “En este momento, debido a lagunas legislativas y agujeros en el código tributario, un cuarto de todos los millonarios del país paga tasas impositivas más bajas que millones de hogares de clase media. En este momento, Warren Buffett paga una tasa impositiva más baja que su secretaria”.
“Tenemos que cambiar nuestro código tributario para que la gente como yo, y una gran cantidad de los miembros del Congreso, pague su parte justa de impuestos. La reforma fiscal debe seguir la regla Buffett: si alguien gana más de un millón de dólares al año, no debe pagar menos del 30% en impuestos”. “Washington debe dejar de subvencionar a los millonarios. De hecho, quien gane un millón de dólares al año, no debe recibir deducciones especiales en los impuestos. Por otro lado, quien gane menos de 250.000 dólares al año, es decir, el 98% de las familias estadounidenses, no debe ver subir sus impuestos”.
Es probable que ese 98% de familias estadounidenses, si acude a votar, esté de acuerdo con su actual presidente que con este tercer discurso del Estado de la Unión ha sentado las bases de su programa electoral. Por si no se habían dado cuenta, la campaña ha comenzado.



















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