Bielsa y la línea roja

Las cosas como son
Agustín Castellote

Reconozco que soy un gran admirador de Marcelo Bielsa, reconozco también que la figura y personalidad del técnico argentino siempre despertaron en mí un particular interés; cuando alguien en tono despectivo aludía a su apodo de “loco” siempre les recordaba la famosa frase de Graham Bell: “Nunca andes por el camino trazado porque te conduce únicamente hacia donde los otros fueron”. Cuando Bielsa no te gana por la vía de los hechos, con un fútbol agradable a la vista, comprometido con la pelota y también con el espectador, lo hace por el camino de la palabra con razonamientos sólidos y convincentes: “El fútbol es movimiento, la velocidad sólo una herramienta, la rapidez puede estar en la pausa, la lentitud en el vértigo”. Con tales argumentos, la temporada pasada el Athletic recuperó para su afición la mejor de las sonrisas y no tanto por los éxitos deportivos como por la sensación de que algo bueno estaba naciendo. Pero antes de comenzar la más prometedora de las temporadas y haciendo buena una de sus frases favoritas (“El éxito nunca asegura la felicidad¨) el Loco ha abierto la caja de los truenos, ha desatado la gran tormenta con un descarnado enfrentamiento con su directiva, un pulso desproporcionado por unas obras en Lezama, que han llenado de sorpresa a una confundida y entregada afición.

El pulso que Bielsa le ha planteado a su club, bajo la apariencia de tratar de inmunizarse ante la injusticia, es un error de cálculo impropio de una persona seria y cabal como el argentino.

Dividir a una afición cuyo único objetivo siempre ha sido la defensa de un escudo y unos colores por encima de las personas, es un claro ejemplo de que existen razones que la razón no consigue entender.

Sí en el fútbol existen límites que no se deben traspasar, Bielsa ha cruzado la línea roja; ha puesto en el escaparate de la opinión pública su relación con el club sin entender que esa no es la mejor forma de arreglar los problemas, entre otras cosas porque la primera consecuencia de echar un pulso es que uno gana cuando el otro pierde, y difícilmente podrás nunca saborear el triunfo si lo consigues ante algo que de verdad te importa.

Por eso creo, que el “Loco “cometió un grave error de cálculo, midió milimétricamente las consecuencias de una derrota, pero en ningún momento ha sabido calibrar lo que ocurriría en caso de victoria.

“Si te vas sin una razón, no regreses con una excusa “

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
CAPTCHA de imagen
Introduzca los caracteres mostrados en la imagen.
España

(C) El Diario Fénix 2011        Contacto:  redaccion@eldiariofenix.com