De cuarzos y colores (II)
Las propiedades curativas de cada color son bastante curiosas. Veamos.
El naranja es particularmente efectivo para recuperar el normal funcionamiento de los riñones. Fortalece el tejido de los pulmones y activa el apetito. Es un magnífico antidepresivo. El cuarzo más particular dentro de este color es la calcita naranja. Trata las artritis y la deficiencia de calcio. Se utiliza para la diabetes.
El amarillo actúa como estimulante del sistema nervioso y ejerce un excelente efecto sobre el estómago y el aparato digestivo. Es también muy eficaz en el tratamiento de la depresión. En experimentos actuales ha quedado demostrado que las gallinas cuyo nido se ilumina con luz amarilla ponen más huevos. El cuarzo más significativo de este grupo es el citrino, un excelente arma para el tránsito intestinal, el bazo y el páncreas. Invierte las enfermedades degenerativas.
El rojo y el marrón se tratan dentro del mismo grupo. Poseen un efecto estimulante innegable. De ahí que se haya utilizado en España el rojo durante mucho tiempo en la cadena de restaurantes “VIPS”, para contribuir a la celeridad en el comer y tener así una mayor rotación de clientes. Combaten la fatiga, estimulan la circulación sanguínea y el metabolismo. Revitalizan los órganos sexuales. Como cuarzo rojo, destaca el hematites, de color plata por fuera y rojo por dentro. Altamente eficaz en casos de anemia y leucemia. Un cuarzo marrón muy apreciado es el granate. Sirve para tratar casos de esterilidad y problemas óseos.
El rosa es un color curativo genérico para enfermedades mentales y del alma. Suele emplearse este color junto con otros para lograr resultados concretos. Se utiliza para tratar patologías agresivas, de celos y paranoias. Un ejemplo muy particular de cuarzo rosa es la rodonita, que actúa en problemas de oído y se usa para el tratamiento de la esclerosis múltiple.
El verde es el color antiinflamatorio y antitérmico por excelencia. Un sanador universal. Baja la tensión sanguínea y relaja el sistema nervioso central. La esmeralda es un ejemplo de cuarzo verde muy especial que actúa contra las enfermedades malignas como el cáncer. Es eficaz contra la epilepsia y la claustrofobia. Se usaba como antídoto contra los venenos.
El azul es un desintoxicador de la piel. Proporciona fluidez y es muy efectivo contra la sinusitis. Se trata de un color calmante. Dentro de los azules, el índigo (un azul añil) posee una altísima vibración que resulta de gran ayuda para las quemaduras por su poderoso efecto anestesiante. Un caso muy curioso de cuarzo azul lo encontramos en la cianita. Permite abandonar el exceso de peso y trata desórdenes musculares.
El violeta es el color de lo positivo, el calmante del sistema nervioso. Trata el insomnio y los trastornos psíquicos como la esquizofrenia. Estimula la fabricación de leucocitos, elimina toxinas, cura la ciática. El cuarzo estandarte violeta es la amatista. Es un tranquilizante natural en toda regla. Conocida popularmente como "el prozac de la naturaleza", es la piedra que trata la depresión y el insomnio, aporta un sueño reparador y protege de las pesadillas recurrentes. Modula el sistema hormonal, sintoniza el sistema endocrino y el metabolismo. Potencia el sistema inmunitario.
El negro es un color protector. Ayuda a mitigar el dolor y se usa para el tratamiento de quistes y tumores. Un cuarzo negro muy poderoso es la turmalina negra, indicada muy específicamente para tratar el cáncer y los tumores.
Finalmente, el blanco contiene todos los colores, a excepción del negro y se utiliza como amplificador de potencia, colocado junto a otros colores.


















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