El corazón limpio del amigo
El ciudadano camina por las calles con paso vacilante, porque nunca sabe qué saldrá detrás de una esquina, quién le disparará primero. El sol del mediodía achicharra pero mucho más daño hace una promesa que se arroja al viento, porque el viento la devuelve cargada de acero y agua.
Ya nadie confía en nadie y menos en la sombra que no sabe su nombre.
Los políticos ya nada pueden decir, sus palabras quedaron encerradas bajo un manto de ira, en medio de un cielo turbio y sospechoso. La codicia les pudo y se perdieron cruzando puertas prohibidas, que sólo lustran su orgullo.
El pueblo busca razones a las preguntas rotas, a las frases que alguien bendijo y ahora tiñe la sangre.
El ciudadano anhela la sencillez quebrada, la luz que yace a oscuras sobre tus hombros, el pan que se endurece en unas manos que atemorizan.
El ciudadano busca una bocanada de aire fresco y el aire que llega viene cargado de cadenas y frustraciones.
Los políticos un día quisieron llegar a lo más alto y posaron sus nalgas en lo más bajo; allí la luna no duerme y las estrellas lloran.
Los políticos quedaron marcados con hierros de desconfianza y su rostro amable lo pintaron de gris hipocresía. Ya nadie conoce esa verdad que un día enarbolaron, una verdad que alguien aplastó bajo una montaña de promesas.
La gente se agarra a su sonrisa y al corazón limpio del amigo, la gente busca el aire nuevo en la mirada cansada de los viejos, porque los viejos guardan la verdad bajo llaves.
La gente, tú, nosotros, quiere vivir y que el día no nos ahogue con llantos y mentiras. Y puede que un día sus hombros se unan a otros hombros y sus pasos no sean vacilantes. Puede que la noche no sea tan larga y el amanecer alumbre a mucha gente, a toda la gente.

















Comentarios
Ojalá no nos falte nunca un amigo para posar nuestra cabeza en su hombro y que la indiferencia, que también mata, no se haga eco en nuestros corazones.
Muy bueno.
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