El "enemigo", en casa

Bruto pero noble (Sutilezas desnudas)
Agustín Madariaga

Para quienes han visto desaparecer miles de personas, asesinatos, torturas, los que les voy a contar les parecerá una anécdota. Pero es un signo, una muestra de una forma de hacer las cosas, un inicio de no se sabe qué aún; en todo caso, muy peligroso.

Ayer, una multitud de policías nacionales golpeó a un centenar de adolescentes porque querían calefacción en su instituto de Valencia. Algunos contertulios y conspicuos twitteros de derechas afirmaban que hay que defender el Estado de Derecho. Sí, el que garantiza el derecho a la educación, al trabajo, a la vivienda digna o hacer a todos iguales ante la ley. Pero para ellos el único derecho a preservar es el de los automovilistas que no podían pasar por una céntrica calle de Valencia, porque estos peligrosos quinceañeros cortaban la calle. Tras llamarlos “el enemigo”, el jefe superior de policía afirmó que muchos menores se creían que era un juego, pero no, era algo serio.

La candidez de los peligrosos activistas contra el Estado de Derecho y las personas de bien se mostró en una escena: una chavalita llorando es arrastrada –detenida por cuatro policías que doblaban, cada uno, el peso de la jovencita- a la furgoneta policial. Cuando entra, a lágrima viva, les pregunta si le puede acompañar su madre.

Ante la evidencia de su peligrosidad, la policía se la llevó a comisaría y no dijo a su madre ni tutores legales nada sobre ella a pesar de ser menor de edad. Esos derechos de especial protección de los menores también forman parte del Estado que dicen defender algunos.

La habilidad de la Delegada del Gobierno ha permitido que un asunto local, que empezó con la expulsión de un alumno porque colgó en las redes sociales una foto de los chavales en clase con abrigo porque no hay dinero para calefacción, se ha convertido en noticia en France Press o en Reuters. Ya dijo Einstein que hay dos cosas universales: el hidrógeno y la estupidez y sobre el hidrógeno no estaba muy seguro.

Los chavales gritaban “menos corrupción, más educación”. En una comunidad donde se celebra un Gran Premio de Fórmula 1, se gasta en cables de sonido para la visita del Papa el equivalente al peso en oro de las conexiones y cada día surge un nuevo escándalo, no hay dinero para el combustible de la caldera de un instituto. Para tapar el agujero de un Caja de Ahorros, sí. Aunque con ese dinero se pueda mantener varios años el sistema sanitario y las calderas de cien institutos en el círculo polar ártico.

Lo grave de estos incidentes es lo que significan. Si unos adolescentes protestan sin romper ni un cristal y los apalean… ¿Qué harán cuando las cosas se pongan feas? Y el discurso posterior: la defensa del Estado de Derecho no es la defensa de las posiciones y decisiones políticas del Gobierno. Y cuando dos derechos entran en colisión –la protesta y el derecho de circulación de los otros ciudadanos- existe un principio de proporcionalidad. Con esta mentalidad no es de extrañar que la únicas partidas que crecen sean la aportación a la Iglesia y la plantilla de policías. Si ni protestar puedes, sólo queda rezar.

 

Comentarios

Sencillamente magnedfico. No puedo estar me1s de acuerdo con las ideas que se esrxepan en el texto.Enfoce1ndome un poco en el tema de la argumentacif3n contra la fuerza, siempre he pensado que, desafortunadamente, la sociedad actual este1 bastante lejos de poder ser considerada inteligente y civilizada. Por triste que suene, todaveda no nos acercamos ni por asomo al momento en que la diale9ctica tenga me1s poder de conviccif3n que la fuerza bruta o la terquedad. A manera de ejemplo: yo puedo plantear mil y un argumentos a lo largo de dos horas a un interlocutor necio para que deje de hacer ruido y me deje dormir, hable1ndole sobre la elemental importancia biolf3gica del suef1o y el simple respeto a los derechos de las personas que viven en una sociedad, y e9ste puede responderme simplemente con un no se me da la gana —o darme un empellf3n sin siquiera abrir la boca— y zanjar de inmediato la discusif3n (a su favor, por supuesto). Analogedas a este caso, por miles.Cf3mo podreda ser la lf3gica me1s fuerte que el puf1o o la necedad, eso no lo se9, ni soy capaz de imaginarlo. Lo que sed se me ocurre es una sociedad en la que, sencillamente, todo el mundo utilice la primera, y nadie los otros dos.Dicen que sof1ar no cuesta nada, pero el desgano de no saber si lo imaginable es siquiera posible sed que es un costo para el alma.

Es facil generalizar y seccionar las noticias para quedar retratado por un fanatismo como el de textos como este, ya que igual es el fanatismo de derechas que de izquierdas. La manipulacion es evidente desde las primeras lineas "una multitud de policías nacionales golpeó a un centenar de adolescentes ". Como si hubieran ido al patio de un colegio donde solo habia chiquillos, sera que no has visto las imagenes, no defiendo la labor de la policia pero me quema la sangre el intento de publicar noticias u opiniones personales sesgadas y llenas de artilugios literarios para liar y engañar con tal de favorecer a un partido o rama politica. Lo siento pero tu articulo es una farsa y como tal quedas retratado, lo de la lagrima facil al final con lo de la niña...pa tirarse de los pelos.

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