El fenómeno River

Toque y gambeta
Roberto Martínez

River Plate ha dejado de ser tímido, endeble, frágil. Quizá porque peor de lo que estuvo hace siete meses cuando descendió a la Primera B Nacional, no podría estar. Tanto a su gente como a los jugadores y a todos los estamentos del club les costó mucho asumir la nueva realidad, pero una vez que lo hicieron, lentamente el equipo comenzó a avanzar sorteando las dificultades. Hoy el equipo es colíder del campeonato Primera B Nacional 2011-12 (segunda división argentina) con 40 puntos en 21 partidos; 11 ganados, 7 empatados y 3 perdidos; 38 goles a favor y 16 en contra. Instituto de Córdoba, el club que dio a luz a Mario Alberto Kempes, es su competidor más encarnizado con 40 puntos, un partido ganado menos que River, pero con apenas una derrota en lo que va de campeonato. Cerca, acechan Quilmes (39 puntos) y el Rosario Central de Juan Antonio Pizzi (37).   

La primera medida que tomó el presidente Daniel Passarella fue convocar a viejos referentes para que lideraran el plantel inexperto y golpeado que tenía ante sí el mayor reto de la historia de la entidad. Recobrar la autoestima y reconquistar el lugar que nunca debió haber abandonado. El exsevillista Matías Jesús Almeyda se retiró como jugador, pero asumió el papel de guía desde el banquillo. Y Fernando 'Torito' Cavenaghi y Alejandro 'Chori' Domínguez dejaron sus cómodas actualidades en el Internacional de Porto Alegre y en el Valencia para acudir al rescate. El club consiguió fichar al uruguayo Carlos Sánchez, uno de los grandes jugadores del Godoy Cruz mendocino, y se regaló por Navidad la contratación del legendario David Trezeguet. Héroe de mil batallas con la Juventus y la selección francesa que ganó la copa del mundo de 1998 y la Eurocopa de 2000. Trezeguet, como el 'Torito' y el 'Chori', es hincha fanático de River desde que tenía menos de un mes de vida y ese sello era una condición sine qua non que el club escrutaba en los probables refuerzos. Se buscaba calidad, pero lo indispensable era la identificación. Cavenaghi y Domínguez se tomaron el desafío como una patriada. También Leonardo Ponzio, quien dejó el Zaragoza para remangarse y unir su esfuerzo al resto. Trezeguet, tres cuartos de lo mismo. Abandonó el Bani Yas de los Emiratos Árabes Unidos y la jubilación que le garantizaba oro pero le anestesiaba los sentidos, y hoy siente que está ante el mayor reto de su vida. A Cavenaghi, Domínguez y Trezeguet, los tres mosqueteros que llevan la banda roja en el corazón, se le ha unido el último fenómeno surgido del semillero 'gallina'. Lucas Ocampos. Un zurdo capaz de levantar al espectador de su butaca cuando gatilla, en el que ya se ha fijado la Roma de Luis Enrique.

El único dilema que se le plantea al fútbol de River es alinear sus dos fases. Del centro del campo hacia delante está en una dimensión superior a la que habita la otra parte del equipo. Arriba, en un rapto de inspiración, mata. Del medio campo hacia atrás, luce vulgar, nervioso, alterado y alocado sin medias tintas. Tal es así que la pelota vuelve a parecer redonda recién cuando transita los últimos 50 metros del campo. Y según quién la administre. Trabajo para Almeyda y el psicólogo de turno.

Luego, los aficionados en todo el territorio de la República Argentina responden a lo grande y el club ha revolucionado la Primera B Nacional. La segunda división del fútbol nacional. Para empezar, hasta la jornada 18va, con 185.977 entradas vendidas, River, un auténtico fenómeno de masas, supera las 128.526 que ha vendido Boca Juniors hasta la jornada 19na en primera división. Con la particularidad de que Boca es el último campeón del fútbol argentino.

Además, River genera récords de audiencia televisiva. Ha mejorado el nivel competitivo de la división de plata y está logrando que casi todo el mundo aguarde por su esperado regreso a Primera. Sus rivales se exprimen para hacer historia batiéndose como jabatos para tumbar al mayor acaparador de títulos locales de la historia (34, uno de los cuales fue durante la era amateur) y sus presentaciones registran un 'share' (cuota de pantalla) altísimo. Las campañas memorables de Racing Club de Avellaneda y San Lorenzo de Almagro cuando salieron del averno para recuperar su lugar en la élite se quedan en anécdota.

La inestabilidad proviene de la banda de forajidos que siembra el pánico y está envuelta en luchas intestina por el poder. Tribus que imparten horror en las inmediaciones del estadio o en su interior y cuyas trifulcas ya se han cobrado una importante lista de fallecidos en los últimos diez años. El caudal a repartir es amplio. Prebendas de parte de las facciones políticas. Supremacía en las instalaciones del club al mejor estilo Lejano Oeste. Bombo, platillo, extorsión y dinero fácil, más amenazas latentes no veladas a quien haga falta: personal de seguridad, jugadores y/o cuerpo técnico, si van mal dadas. Ahí está el punto negro de un club que busca emerger de las cenizas y recuperar el lugar que se merece. Por lo demás, la película de ese retorno está siendo apasionante.      

 

  

 

Comentarios

gracias roberto por tan noble comentario reflejando lo que es river en el futbol argentino,aunque sea en la segunda division.ahora seria muy loable que el periodismo cuente lo que genera river plate en su gira por el pais visitando pueblos perdidos donde jamas en la historia llego un grande de verdad como river plate.lo que sucede en las canchas como en las calles.solo un grande como river genera algo asi y estaria bueno poder contar eso si es que se animan a reconocer que river en todos los lugares del futbol y del pais sigue siendo el mas grande!!!!

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