El "rescate suave"
La realidad ha sido finalmente más tozuda que el Gobierno español. Semanas negando el rescate nos han llevado a la reunión del Eurogrupo que ha aprobado “el rescate suave de España”. Esta expresión me da pánico. Cuando se adjetiva algo suele ser para ocultar deliberadamente lo verdaderamente esencial. Es un rescate y las condiciones son durísimas.
Parte de una mentira burda, que el problema de España es de deuda pública. La deuda española es menor que la alemana, la británica o la italiana. El problema es cuánto pagamos por ella, casi un seis por ciento más. Y no se ha dado ninguna solución a eso. El Banco Central Europeo se niega a comprar deuda y Alemania se niega a la existencia de Eurobonos porque con el mismo interés, el problema de deuda lo tendrán ellos y no España.
Lo cierto es que el problema español es de deuda privada, y no de los más desfavorecidos que han vivido por encima de sus posibilidades, como le gusta decir a nuestro gobierno: son las grandes empresas (constructoras y otras) y los bancos los que tienen un problema. Y estos bancos deben el dinero a entidades europeas. Todo lo que se aprueba es detraer el dinero de los sufridos ciudadanos (pagarán más IVA, sus medicinas, cobrarán menos desempleo o serán despedidos si son empleados públicos) para que el Estado ahorre el dinero suficiente para pagar la deuda que los bancos no van a ser capaces de asumir para que los banqueros alemanes, franceses o estadounidenses cobren su deuda. Así de burda es la estafa.
España tiene menos habitantes por empleado público que Alemania, que el Reino Unido o que Austria. Luego la afirmación de que hay demasiados es simplemente mentira. Dicen que no los podemos permitir y es cierto. Pero no porque tengamos demasiados, sino porque la recaudación fiscal es muy baja. Y no sólo porque haya una baja actividad económica sino por el fraude fiscal. Ahí está la verdadera diferencia entre España y el resto de Europa. Uno de cada cuatro euros que se produce en España escapa al fisco, el doble que en Europa. Ese es nuestro problema. Pero tenemos un Ministro de Hacienda que sube el IVA porque hay fraude y en vez de dimitir porque no hace su trabajo de persecución al delincuente, castiga a los honrados a pagar más. ¿Se imaginan al Ministro del Interior diciendo no podemos coger a los ladrones así que todos ustedes van a cumplir un año de cárcel?
Se añade una amnistía fiscal que los propios inspectores tributarios consideran una vergüenza. Mejor no tocar a los defraudadores (delincuentes de guante blanco) y despedir a personas honradas que pagan sus impuestos (los empleados públicos).
El rescate “suave y sin condiciones” (eso dice De Guindos, con mentón saliente de cemento armado) se produce un martes y el viernes el Consejo de Ministros se reunirá para dar un hachazo a la vida de los españoles. Incluso lo presidirá el Rey para tener un buen parapeto. Centenares de miles de empleados públicos se irán al paro, el subsidio de desempleo se reducirá en tiempo y en dinero, el IVA subirá y los bancos quebrados (en algunos casos por la gestión o directamente el vaciamiento patrimonial de sus directivos) serán salvados con el dinero que perdamos el resto de los ciudadanos.
Las medidas de ajuste nos hundirán aún más. Quienes tenían un trabajo seguro se convertirán en parados y los que ya estaban en paro tendrán menos subsidio. Los precios subirán por el aumento de IVA y el déficit aumentará. Trescientos mil contribuyentes dejarán de pagar para convertirse en subsidiados. Son medidas para hundirnos aún más. Eso sí, los grandes empresarios seguirán pagando menos impuestos que los trabajadores, los delincuentes fiscales podrán regularizar su situación con un tipo impositivo de mileurista y los banqueros podrán salvar su negocio ruinoso.
Lo pueden esconder con palabrejas como re-estructuración de la Administración, austeridad o rescate suave, pero para mí es directamente una operación de expolio, de robo a las personas de a pie para tapar los agujeros de los poderosos. Pero seguimos callados. Nosotros mismos somos nuestra peor penitencia, dijo Terencio.

















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