Honduras: el feminicidio que no cesa

Los mundos de Hachero
José Luis Hachero

Según el comisionado para los derechos humanos de Honduras, en diez años han muerto en este país tres mil dieciocho mujeres. Lo han hecho a manos de sus parejas, de agresores sin identificar, de asesinos feminicidas, de bestias sin rostro. Y digo sin rostro porque el noventa por ciento, según este mismo organismo, se ha quedado así, impune, sin castigo, sin culpable. El hecho, con ser grave, es progresivo y, los datos no mienten (probablemente se queden cortos): desde que gobierna el actual presidente, Porfirio Lobo, han muerto asesinadas mil doscientas veintiocho hondureñas, casi la mitad de la cifra global. En 2005 moría asesinada una mujer cada dos días, en 2010 la media subió a treinta y seis al mes y hoy, julio de 2012, mueren tres mujeres cada dos días. Se puede decir, alto y claro, que en Honduras hay una guerra civil, pero una guerra civil inaudita y suicida, una guerra de los hombres contra las mujeres. Según asegura Ramón Custodio, el portavoz de la comisión de derechos humanos, los homicidas se ensañan con las mujeres, no sólo las matan sino que también las desmembran, mutilan y marcan con señales que sólo pueden ser, por definición, sádicas.

 El problema no está sólo en Honduras. En Colombia se estima que mueren unas mil doscientas cincuenta mujeres al año y posee el vergonzoso récord de mujeres atacadas con ácido (cuarenta y dos sólo en 2011). ¡Y qué decir de México! Según el portal www.feminicidio.net, en los últimos veinticinco años han muerto, siempre violentamente, 34.000 mujeres. ¡¡Treinta y cuatro mil mujeres!! En lo que va de año han muerto asesinadas ciento quince dominicanas, una cifra que está lejos de las trescientas cincuenta guatemaltecas que han caído muertas en el mismo periodo, pero que ha llevado a una multitud a protestar ante las puertas del congreso del país porque el número no deja de aumentar. ¿Qué ocurre en estos países?

 En este paisaje tan desolador hay una luz para la esperanza. El estado peruano promulgó a finales de 2011 una ley que modificó el artículo 107 del código penal nacional e incorporó expresamente el feminicidio como figura concreta. El resultado ha sido espectacular y este año ‘sólo’ han muerto, hasta ahora, cinco mujeres al mes, una cifra estremecedora pero que se aleja poco a poco de las catorce mujeres asesinadas cada mes de dos años atrás. En la naturaleza, la viuda negra ataca al macho tras el apareamiento y se lo come: también hace lo propio la mantis religiosa. El hombre ha decidido dar la vuelta al crimen y comerse a la hembra. Pero nosotros no parimos y con cada hembra que muere agoniza también un poco más nuestro futuro.

Comentarios

Muy interesante. Ojala estos países poco a poco salgan del pozo de la muerte impune y podamos tener un poco de justicia para estas mujeres.

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