Indultado el dedo a seguir
Quizás sea muy temprano para empezar a hablar de Mourinho, el Villarato y las rivalidades entre unos y otros a estas alturas de la temporada. Quizás cada vez se empiece más temprano con la eterna discusión. Quizás en esta vorágine de vida que hemos convertido la sociedad, los triunfos no se valoren, pasamos página sin acabar de leer los últimos renglones o no seamos lo suficientemente pacientes para saborear lo realmente conseguido. Quizás es que todo lo conseguido ha sido tanto y tan grande que.....
Una vez olvidada la gesta de la Selección, la proeza y la excelencia de final de los chicos de rojo, quizás volvamos a la cantinela de cómo aburren con ese tipo de juego los chicos ahora vestidos de azulgrana. Ya saben aquello de me gusta sólo cuando juegan en mi equipo, algo parecido a aquella máxima de este es un guarro pero sólo cuando se enfrenta contra mí, no cuando lo hace todos los domingos en mi club. Si no que se lo digan a Xabi Alonso y sus riñones.
Quizás después del aburrimiento del toque, toque, toque, venga aquello de los favores arbitrales. De si a ti te pitan más o te pitan menos o sólo me quejo cuando se equivocan contra mí, pero cuando es a favor son cosas que se compensan a lo largo del año. Claro que si sales y dices, que este año no has tenido mucha suerte con los arbitrajes haces como la del chiste: “Cuando abres la boca la cagas”. O no, señor Rosell. Tranquilos que algunos seguirán insistiendo con lo del Villarato, si ya lo hacían en la Eurocopa a favor de otras selecciones, cómo no lo van a hacer en la Liga doméstica.
Quizás después del aburrimiento del juego de toque, de los árbitros y esperemos que no se acuerden de otros temas más escabrosos que se han utilizado en anteriores ocasiones, comenzarán con quién es el número uno en el campo, en el banco, en la grada y en el palco. Con quien tiene el mejor once para asaltar la dichosa Copa de Europa o quién tiene más efectivos en los banquillos. Que si la plantilla es larga, o pequeña, aunque ya saben que lo importante es que entre y no su tamaño, la pelotita claro está.
Algunos se atreverán a hablar de los fichajes, de los refuerzos, de su efectividad y su necesidad. Nos demostrarán cómo un jugador por muchos 30 millones de euros (5.000 millones de pesetas) puede ser caro o barato dependiendo de si lo ha fichado tu equipo o el de enfrente. Dirán que es un fenómeno si está a punto de recalar en tu club y ese mismo podrá ser un desastre en caso de torcerse y acabar en el de enfrente. Si llegamos a escuchar hace muchos años que Xavi e Iniesta no podían jugar juntos, cualquier cosa es posible.
Quizás, demasiados quizás que seguramente se cumplirán. De momento, han empezado con que un señor ha conseguido el solito modificar el calendario de la Liga y cómo el mandamás por su gracia divina se permite indultar los despropósitos del que modifica el calendario. Pensarán que van ganando 2-0, otros pensamos que nunca podremos agradecerle todas esas cosas a ese señor. Ni el más rematadamente forofo de los forofos se podía imaginar hace años que el Madrid podría empatar la vergüenza del cochinillo, ahí lo tienen. El dedo a seguir indultado.
Ni adrede, que dicen en mi pueblo.

















Comentarios
Enviar un comentario nuevo