EL JOVEN JUGADOR, ES AHORA LA REFERENCIA DEL MALAGA
No me gusta lo especialmente atractivo para la vista. Siempre acompaña un efecto engatusador que deforma la realidad. Mejor dicho: la imagen se viste de gala, atrae y agrada porque Isco lo hace especialmente vistoso.
Lo que ven está pasando, pero la virtuosidad de la acción implica un gusto mayor a su efecto en una norma general. Tal vez sea su lentitud de piernas inversamente proporcional a su velocidad de mente, esa aparatosa forma de correr que le brinda la posibilidad de parar el tiempo para ejecutar cualquier acción con cirujana precisión o tal vez, esa serie evolutiva de controles en forma de déjà vu del mejor Zidane.
Pellegrini le acuesta en la banda para poder interactuar con menos peso, pero más libertad porque pese a su brillo, Isco aún no es un 'soportador' del juego, sino un emprendedor novedoso de la jugada. Un hacedor de ellas. Con contexto, pero lejos del control total de lo que quiere que suceda por conveniencia para su equipo. Hablando claro: no es Cazorla, Arda, Xavi o Iniesta. Tampoco -evidente- es Robben, Muniain o Nani. Está a camino porque es sencillamente distinto.
Tarde o temprano, evolucionará hacia el centro y se acercará a la base. Evolución riquelmiana. Su primera fase en Boca indicó invitaba a un distanciamiento del centro y del peso. Último pase, llegada y jugador diferencial. Al Villarreal -obviamos el nefasto paso por el Barça- llegó para hacerse con el mando. Escorado y hacia el centro. Lo recogió y lo puso en la semifinal de la Champions. Y volvió a Boca hecho. Tal vez cocinado de más, pero era distinto, más jugador. Le gustó ejercer la creación. Por eso Falcioni lo escoltó con dos corredores interiores y una escoba, y lo vistió por delante con un punta móvil y otro referente (4-3-1-2 bien marcado). Todo en función a él. Periodo de madurez que acabó con Boca como subcampeón de la Libertadores y con Riquelme como su patrón. El recorrido de Isco se verá profundamente marcado en cuanto a que su toma de decisiones/generosidad/capacidad para pasar crezca. La técnica es depurada para él mismo, pero aún no del todo para el equipo. Por esto, y ya que Pellegrini modeló a Román, amén de la situación particular del Málaga, el chileno podría acelerar el proceso. Otorgarle felicidad y libertad partiendo desde banda, pero con peso. Que el Málaga sea Isco y tenga el sostén de Toulalan y Joaquín para según qué fases. Isco y quien venga a organizar. Bruno, por ejemplo.
De momento, y es bastante, Isco es una de esas flores a las que se refería Tagore cuando decía aquello de: "Aunque le arranques los pétalos, no quitarás su belleza a la flor". Lo suyo es una belleza innata, que necesita de 'cosas' a su alrededor, pero no de un ecosistema determinado. Solo un balón, un rival y un compañero.
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