La causa de la causa
Vive España revuelta por su modelo territorial, que durante muchos años ha sido uno de los pocos acuerdos intocables. Suele ocurrir cuando el dinero no abunda. Los romanos decían que sólo el dinero es causa de guerra.
Cataluña ha vivido la mayor manifestación por la independencia que jamás se ha celebrado en España. El desafecto hacia lo español en Cataluña y Euskadi crece exponencialmente cuando el PP se hace con el gobierno central. Los nacionalismos se alimentan unos a otros. En esencia se basan en crear una falsa uniformidad en el nosotros y el ellos. Cuando el ellos se uniformiza o se quiere imponer, la respuesta es idéntica en el nosotros. La psicología social ha mostrado muchos ejemplos de comparación social y falsa uniformización. El discurso de la España de un idioma y una bandera alimenta la Cataluña o Euskadi de una bandera y una lengua. Y al revés.
Pero a este debate eterno en España se une la falta de dinero. El PP quiere aprovechar la coyuntura económica para imponer su modelo liberal pero también su idea de España.
La presidenta de la Comunidad de Madrid habló de gasto inasumible y vino a decir que ya que el Estado autonómico no ha resuelto el problema vasco ni el catalán, no ha cumplido su misión. Por tanto, mejor liquidarlo. Cataluña ha comprobado que sin autonomía financiera (es decir sin poder recaudatorio, que depende del Estado central) no hay autonomía política. Como el grifo está en manos de Madrid y Bruselas, la política sólo moja a quien quiere Madrid y Bruselas. Así que hablan de pacto fiscal (es decir autonomía financiera) o independencia.
La realidad es que tampoco España tiene autonomía financiera. Depende de la Unión Europea y de éso que llaman los mercados. El desafecto por quienes imponen recortes brutales a los ciudadanos y los servicios públicos esenciales mientras dan dinero con alegría a los bancos crece en todos los lugares. Nadie quiere esta Europa ni esta España. Cuando este descontento cae en manos de un secesionista, los males se convierten en el ellos. Así de simple.
Contra el discurso de Aguirre cabe un argumento sencillo: los servicios públicos a los ciudadanos los ofrecen las autonomías (salud, educación, justicia, bienestar social). Luego quien gasta demasiado y tiene entidades inútiles es la Administración Central. Además, los gastos no se deben a esos servicios, sino a la legión de asesores y colocados por políticos como Aguirre, que compran paz interna y apoyos en su partido con cargos tan bien remunerados como inútiles.
La respuesta al nacionalismo catalán o vasco también es sencilla. Sí, la cuenta del saldo fiscal es negativa para Cataluña. Dan más de lo que reciben. Ese argumento utilizado por Emilio Botín en el plano individual no sería muy bien recibido. Yo también pago más de lo que recibo. Se llama políticas de redistribución y solidaridad.
Así que estamos ante un viejo proverbio latino: causa causae, causa causati. La causa de la causa es la causa del mal causado. El discurso del sálvese quien pueda social ha calado. La depredación del poderoso al débil. Y se ha extendido. Los territorios ricos dejan a su suerte a los pobres. El norte de Europa al sur. Los ciudadanos ricos a quién menos tiene. Hasta que les toque a ellos. Entonces, como los chabolistas en la Argentina del corralito, los que ya nos hemos hundido les daremos la bienvenida a la pobreza a los que se creían a salvo.

















Comentarios
Escribe usted muy bien y lo explica muy claro. Saludos.
Otus W. Scops
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