México camina (otra vez) con PRIsa, pero sin pausa

LAS ELECCIONES DEL 1 DE JULIO, DETERMINANTES PARA EL PAIS
México

México afronta el próximo domingo 1 de julio unas elecciones que podrían devolver al PRI el gobierno que ostentó de manera autoritaria durante siete décadas hasta el año 2000. Según todas las encuestas, su candidato Enrique Peña Nieto es el principal favorito para ocupar Los Pinos, sede del gobierno azteca. Violencia, corrupción y narcotráfico siguen siendo las principales asignaturas pendientes, al margen de colores o identidades políticas.

Según las encuestas, Enrique Peña Nieto, del PRI, puede ser el próximo presidente mexicano. Foto: Agencias

De poco o nada sirven unas elecciones cuando un problema está tan incardinado en una sociedad, corrompiéndola desde la médula. Eso es lo que sucede con las tres lacras que sepultan al país latino: la extrema violencia, la corrupción generalizada y el narcotráfico rampante, pero más aún cuando la percepción, tanto interna como externa, es que los delitos quedan impunes, sin castigo, por cuanto alcanzan a personas poderosas, capaces de soslayar la justicia.

Sobre el particular, no existe constancia vehemente de adhesiones de las bandas de narcos a candidato alguno y, aunque el saldo de esta confrontación azteca supere las decenas de miles de muertos, las alusiones de los participantes son livianas. El aspirante Peña Nieto, del PRI, ha hablado de combate frontal; la sustituta de Calderón, Josefina Vázquez Mota, del PAN, pidió perdón por las muertes y habló de pactos con el narco; y el progresista Andrés Manuel López Obrador negó cualquier pacto, apostando por estrategias centradas en la información.

A esta pesada losa hay que sumar la aparente indiferencia del resto del planeta por tales elecciones, quizá porque ya anda muy distraído bien con las presidenciales en Estados Unidos, bien con la crisis de la vieja Europa o con el amaine de las economías de América del Sur, o quizá porque parece cantado el resultado a favor del Partido Revolucionario Institucional (PRI) por un margen de 8-12 puntos, y solo falta por dilucidar quién conformará la oposición.

También puede que haya hecho mella la extensión del proceso electoral, no en vano ya les informábamos en ediciones pasadas de El Diario Fénix (16 abril 2012) de las respuestas que estaban causando estos comicios, como fue el cortometraje “Niños incómodos exigen a candidatos”, vídeo denuncia promovido por diferentes colectivos sociales en el que menores interpretaban a políticos, policías, narcotraficantes, ladrones o ciudadanos mexicanos comunes y que revolucionó las redes y las webs de descargas por entonces.

El vídeo terminaba con un demoledor comentario de una menor: “Se acabó el tiempo. México ya tocó fondo ¿Solo van a ir por la silla o van a cambiar el futuro del país?” Los mexicanos abrumadoramente parecen tener decidido que será Peña Nieto quien ostente el cargo, aunque muchas de las tribulaciones que preocupen a los aztecas sigan sin respuesta entre las opciones políticas.

#Yosoy132, la respuesta popular

La única reacción, insistimos, parece la voz de la calle, de hecho esta campaña según varios analistas, es una de las más agitadas y con mayor participación social nunca antes vista en México. Su principal exponente es el movimiento #YoSoy132 que ha cuajado como “hastag” o reclamo en la todopoderosa red Twitter, pasando a integrarse como un referente de este proceso electoral. Y son los más jóvenes quienes están dando la batalla frente a los partidos políticos, a los candidatos, que no logran controlar ni silenciar a una calle que se revuelve contra el sistema establecido.

El movimiento #Yosoy132 es la principal reacción al sistema de partidos mexicano. Foto: AgenciasEl movimiento surgió tras un acto del candidato priista Peña Nieto en la Universidad Iberoamericana, fundada por los jesuitas en una de las zonas más selectivas de México D.F. Los universitarios, hartos de las banalidades que escuchaban, empezaron a criticar su gestión como gobernador del Estado de México, profiriendo gritos “¡fuera, fuera!” y “¡asesino!” que pusieron en fuga al candidato, que no tardó en tacharles de “manipulados”. La reacción universitaria no tardó en movilizar las redes sociales. 131 estudiantes, carnet en mano o boca, grabaron un vídeo rechazando las imputaciones del político. Así surgió la web “Yo soy 132”, que ha revolucionado los comicios e impactado a la clase política mexicana por su audacia.

Lo que ya no parece tan claro es qué supondrá una victoria del PRI. Algunos lo interpretan con una “restauración autoritaria, corrupta, nacionalista y desacreditada”, mientras que otros lo interpretan como el “normal funcionamiento de la alternancia en democracia”, y eso abarca a una democracia neonata y básica pero también tan inmoral como la azteca. Incluso hay quien dice que ha gastado más del doble del montante permitido por la ley electoral a base de emplear subterfugios o trampantojos para distraer al respetable.

Otro conflicto con el que deberá pugnar el/la ganador/a será la fragmentación, pues quien venza en las presidenciales, deberá lograr a su vez mayoría suficiente en las cámaras de representantes, tanto la de Diputados como la de Senadores, pues una victoria exigua del PRI depararía muchos conflictos de intereses a la hora de legislar frente a un electorado muy reaccionario, al que debería convencer, y las coaliciones posibles resultan bastante “antinatura” por las fuertes contradicciones programáticas internas de cada opción.

A favor del país norteamericano hemos de constatar el progreso de su sociedad civil, más organizada y potente que nunca, como bien muestra el video antes citado, respuesta social jamás imaginada en tiempos pretéritos. También cuenta con unos medios de información más libres e independientes, aunque ello les haya costado la vida a muchos periodistas por el mero hecho de contar la verdad.

Salga quien salga victorioso el domingo, contará con nuevas instituciones libres de cargas, que aparentemente garantizan la prevalencia de ciertos valores hasta ahora pisoteados o ninguneados, como es el caso de la Corte Suprema de Justicia, el Banco de México, el Instituto Federal Electoral, el de Acceso a la Información y el de Estadísticas, como avalistas de los designios de los mexicanos y fuera del alcance de las manos negras que otrora lo enturbiaban todo.

Prosperidad económica, pero sin ética

Es cierto que el país azteca no es una de las economías emergentes, pero sus datos no son nada desdeñables. Existe una continúa escalada en el crecimiento del  PIB en el primer trimestre de 2012, deshaciendo las dudas sobre la recuperación de la economía mexicana. Su incremento se situó en el 4,6% sobre el mismo período del año anterior, gracias al alza de la producción de cultivos, a la fuerza de la industria manufacturera y de la construcción, y a la continuidad del progreso en el sector servicios.

El México del que se despide Felipe Calderón es un mar de dudas para sus sucesores. Foto: AgenciasRespecto al desempleo, la tasa de parados mayores de 25 años disminuyó al 4,83% en mayo, mientras que la tasa de desempleo de jóvenes de entre 15 y 24 años, aumentó al 9,9%, según la OCDE. México tiene actualmente 112,3 millones de habitantes, según el último censo de población, de los cuales 52 millones viven en la pobreza, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Pese a esto, a México le responden los indicadores presentes de la economía real y de la financiera, pero también se vislumbra un prometedor futuro a corto plazo, que espera el afianzamiento del PIB y un crecimiento del negocio bancario del 15% durante 2012. Si a eso le añadimos acuerdos de libre comercio y el conveniente control de las tensiones inflacionistas a fin de lograr la convergencia con su principal socio comercial, Estados Unidos, tenemos a un país listo para competir.

Por desgracia, toda esta prosperidad económica no tiene traslación a la ética ni a la moral públicas, que parecen tener un precio y sobre todo, alguien dispuesto a pagarlo en forma de mordidas, de prestaciones, en definitiva de prebendas que corrompen el sistema mexicano, tan necesitado de aire puro y fresco. Puede que se promulguen leyes, decretos, procedimientos contra la corrupción, en defensa de los derechos humanos, laborales, ambientales, de género, indígenas, pero no son más que papel mojado a la hora de exigir su estricto cumplimiento.

Ni la masacre de Tlatelolco, perpetrada por los expresidentes priistas Luis Echeverría  y Gustavo Díaz Ordaz el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas; ni la nacionalización de la banca que perpetro en 1982 José López Portillo; ni el fraude electoral de 1988 que negoció Carlos Salinas de Gortari junto con el PAN; ni el asesinato en 1994 del líder priista Luis Donaldo Colosio ejecutado en Lomas Taurinas, Tijuana, …son historias de otros países ni de otras galaxias, pero lo pasado, pasado está, y salvo los oportunos juicios legales, y el reconocimiento y memoria para las víctimas y sus familiares, conviene superarlos para avanzar.


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