Nunca más

La azotea
Guillermo Sánchez

Siento como propias las amenazas que reciben a diario quienes tuvieron el valor de denunciar al estado azteca por denegar la justicia y no investigar los asesinatos de ocho mujeres en un campo algodonero. Estoy al lado de todos ellos. Leo con atención las crónicas que firma Juan Manuel Vidal para El diario fénix desde Juárez, ciudad sin ley, donde las vidas de las mujeres, de los abogados, de los periodistas, de los indígenas o de los inmigrantes que luchan por los derechos humanos están en serio peligro por  “aportar una luz aclaratoria en la permanente ceguera que engendra la violencia extrema”. Decía el escritor mejicano Octavio Paz que la mucha luz es como la mucha sombra y no deja ver la realidad; es realmente cegadora la mucha luz que baña las hermosas playas mejicanas y que se derrama generosamente sobre los impresionantes vestigios de la civilización maya.

 El Instituto de Estudios Estratégicos de España incluye el nombre de México en la lista de los doce problemas internacionales más enquistados y complejos del panorama geopolítico mundial. Desde el principio de la ofensiva militar del presidente Felipe Calderón en 2006, la guerra del narcotráfico ha dejado en los Estados Unidos Mexicanos más de cincuenta mil muertos. Amnistía Internacional denunció en 2011 un total de 1666 casos de tortura. Al dejar en manos del ejército la solución del problema, el estado ha aplicado el principio hipocrático por el que los remedios extremos son apropiados para los males extremos. Y la violencia sólo engendra violencia.

  Yo soy partidario, en cambio, de la solución que plantea el académico y asesor de Naciones Unidas Eduardo Buscaglia; se hace necesario un pacto de estado como el de la transición democrática española. En su opinión, la violencia actual es el resultado de una transición política “caótica, desordenada y corrupta”. Tras setenta y un años de poder del PRI, los grupos criminales usurparon muchas funciones del estado para medrar y mandar. Desde entonces, como decía el escritor y diplomático Octavio Paz en su epitafio para un poeta, en nuestro México lindo se canta para olvidar esta vida verdadera de mentiras y esta mentirosa vida de verdades.

 México está en guerra y como en toda guerra, como afirmaba Tomás Hobbes, los puntos cardinales son la fuerza y el fraude. La venta ilegal de anfetaminas, cocaína, marihuana y heroína que se introduce desde México en Estados Unidos produce 65.000 millones de dólares anuales, según desvela un estudio realizado por la Cámara de Diputados estadounidense. Estas son las verdades del barquero. Y sus ganancias.

 Recuerdo todo esto porque en Julio se celebrarán nuevas elecciones. Es el momento de cambiar las reglas de un juego que sólo conduce a la derrota del país. Es el momento de decir nunca más, con la misma precisión y energía con la que Ernesto Sábato tituló su informe sobre los desaparecidos en la dictadura argentina. La democracia mejicana está secuestrada por una Narco-dictadura.  Volvamos a empezar, si es preciso. Despacito y con buena letra. 

@gsanchez2011

 

    

 

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