Palabrota

Numen ante la cámara
Carlos María Ruiz de la Rosa


Acabo de mirar la prima de riesgo. Una vez más. Sé que es un dato del momento. Está más allá de 540 puntos básicos sobre el bono alemán. La rentabilidad que se exige al bono español a 10 años está por encima del 6’6 por ciento. Sé que es –lo he repetido mucho en público, al informar- un dato del momento. Pero España no puede sostener ni por un momento más esta tortura, dicen los que saben. Yo lo digo sólo porque lo dicen los que saben. Y sólo me interesa este tipo de sabiduría de un tiempo a esta parte. De un tiempo a esta parte de miedo.

 Siento mi contradicción. Me importa este tipo de sabiduría de un tiempo a esta parte, a esta parte de miedo, pero hay mucho planeta que ya ni siquiera tiene miedo, simple y brutalmente se muere de inanición y no precisamente de un tiempo a esta parte, y no me importó nunca demasiado y sigue sin importarme ahora, por más que sé, se sabe, que va a seguir esa magnífica parte de humanidad muriéndose de hambre. Por siglos, cuando menos.

 Entre lo que no sé, está mi no saber si esa que digo es una contradicción perdonable. O mi preferir no saberlo.

 Pero, salvado el insalvable detalle, y dado que gente sabia como Paul Krugman insiste en que el Banco Central Europeo tiene entre otras la varita mágica de comprar de forma masiva deuda pública de países de la eurozona con problemas; y dado que lo del absurdo de administrar al paciente de cáncer sólo la aspirina financiera que diría don Amadeu Altafalj -portavoz del área económica, qué horror, de la Comisión Europea-  ha dejado de ser el caso de España, puesto que este reino del eurosur ha aceptado la quimioterapia de otros 65.000 millones de inversión bianual en pobreza de millones de personas, -perdónenme, lo ruego, la palabrota- ¿por qué, carajo, no procede ya a comprar la dicha deuda masiva el dicho Banco Central Europeo?

  Al contrario que la gente sabia, este informador no sabe por sí mismo si es viable el invento del euro con un reventón por España que antecediese a otro por Italia, etcétera. Pero, como la gente normal, este informador sí sabe que el mantenimiento del NO al ruego de la aspirina tras aceptación de semejante Quimio es, dicho sea con suavidad, una clarísima invitación a marcharnos del club. Como suena. Una clarísima invitación a marcharnos del club del Euro, que es el club de los presuntos mejores de una Unión que es imposible si tiene mejores y peores.

  No digo yo que tengamos que marcharnos. Digan los sabios.

  Pero sí digo –porque sí creo saber algo de comunicación y de comunicación política, después de tantos años de contar y ver contar en público lo que ocurre-, que el presidente del Gobierno de España, don Mariano Rajoy, debería, solemne, sonora, formal, serenamente decir, ante todos, en público, previa convocatoria bien difundida, algo así como: doña Angela Merkel, don Mario Draghi, don Francois Hollande y algún otro nos invitan clarísimamente a salir del club; quizá habría que dar alguna respuesta explícita a tan atenta tarjeta.

  Perdonen, otra vez.   

Comentarios

Estimado Sr. Carlos María Ruíz de la Rosa, le perdono su PALABROTA... Sepa usted, además, que al verdadero carajo se ha ido el mundo económico, ya no solo España sufre la incongruencia de esos sabios que manejan nuestras vidas desde los mágicos números superflos y pragmáticos. Comprar deudas, propias o ajenas del primer o tercer mundo, son solo una parte del encarnizado negocio. Ya no se trata de la Europa de bajos recursos enterrada en deudas impagables como Grecia, España, etc, no olvide que algo similar se ha vivido en América Latina hace varias décadas, y usted lo sabe perfectamente como comunicador de la pantalla. Sabrá que aquí, en Miami, lugar que usted conoce muy bien por su paso en la TV hispano parlante del Sur de la Florida, ha quedado el tendal de hipotecas y bancarrotas gracias a la burbuja emergente/sumergente de la avaricia y el engaño. Miami y sus alrededores es un mero ejemplo de la corrupta economía mundial en que vivimos, pero no es el punto más álgido del país más poderoso del mundo. La bancarrota es un deporte nacional en EE.UU. Mis saludos y respetos para usted. Un fuerte abrazo.

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