Todos a la cárcel
Celebro la existencia de una respuesta judicial en España a los desmanes en las cajas de ahorro. Por fin el fiscal general del Estado, Eduardo Torres Dulce, ha dado orden al fiscal jefe Anticorrupción para que se depuren las responsabilidades penales y se aclare quién, cómo y en qué concepto se han regalado millonarias indemnizaciones. Me gustaría creer que España es un país serio y civilizado con comisiones de investigación creíbles, como las de Estados Unidos con ocasión de la crisis financiera de 2008, y que llegan al fondo de las cosas, como comprobamos recientemente en Islandia. Pero mi pesimismo histórico me lleva a creer que en España, desde los tiempos de Miguel de Cervantes, por la calle del ya voy se va a la casa del nunca.
Las explicaciones que dan los políticos se parecen cada vez más a las que José Isbert ofrecía desde el balcón del Ayuntamiento de Guadalix de la Sierra. “Vecinos de Villar del Río: como alcalde vuestro que soy os debo una explicación, y esa explicación que os debo os la voy a pagar porque os la debo”. Sesenta años después, los banqueros y los políticos españoles protagonizan en la vida real escenas propias comedia costumbrista de Berlanga como “Bienvenido, Mr. Marshall” o las más recientes, “La escopeta nacional” y “Todos a la cárcel”.
En la cárcel deberían terminar los muchos profesionales de la estafa, la apropiación indebida, la falsedad documental y el fraude fiscal que se han propuesto llevar a España a la bancarrota. Tan sólo me llama la atención que, entre las investigaciones abiertas esta semana, no se encuentre ninguna actuación dirigida contra el gobernador del Banco de España o contra los responsables del escándalo financiero de Bankia, “ el gran banco de la nueva banca”. Creo, sinceramente, que habría que preguntarse por qué los políticos del PP estaban tan íntimamente implicados en la gestión de Cajamadrid y Bancaja, con qué criterio impulsó y aceptó el presidente socialista Rodríguez Zapatero la fusión de estas cajas y quienes intervinieron, junto a Rodrigo Rato, en el proceso de salida a bolsa de la entidad resultante. Hoy el pecado capital de la política es la ausencia de responsabilidad; si algo sale mal, la culpa siempre es de otro y en esto los políticos son verdaderos maestros. Tampoco resulta tan descabellado lo que se pide desde esta azotea y supongo, también, desde la fiscalía general del Estado: depurar responsabilidades y devolver la banca a los expertos en la materia.
Por increíble que parezca a los ciudadanos de a pie, quienes calculan los riesgos de las concesiones de los créditos o quienes fiscalizan las cuentas de las principales entidades, esas que ahora llaman sistémicas, como Bankia, no siempre son profesionales del sector financiero, sino sindicalistas y consejeros políticos de todos los colores que siguen el gongorino concepto de ande yo caliente y ríase la gente, mientras gobiernen mis días mantequillas y pan tierno. Y ya se sabe que una sociedad en la que los políticos no son las soluciones, sino los problemas, es una sociedad enferma.
La política es el oficio de sustituir las palabras por los hechos y, desde tiempo inmemorial, simplifican y mezclan a su antojo las causas y los efectos, generalmente en su beneficio, con la misma desfachatez con la que la iglesia medieval relacionaba las epidemias con los pecados. Ya sé que las comparaciones son odiosas y que cualquier tiempo pasado sólo fue anterior, pero siento nostalgia del modelo de banqueros que representaron los Médicis, impulsores del Renacimiento italiano, o los Fugger, que compraron los votos de los electores de la corona del Sacro Imperio Germánico y financiaron la contrareforma a cambio de oro, plata y especias. Al fin y al cabo, Miguel Angel sólo tuvo que ocuparse en su vida de dar rienda suelta a su genio, sin recortes, y la corona española nunca se planteó rescatar a la familia Fugger de la quiebra técnica a la que fueron arrastrados por las guerras europeas.
@gsanchez2011

















Comentarios
Mas claro que el agua...Al pan pan y al vino; eso.
Sueles poner el dedo en la llaga, una vez mas.
Willy, Me ha encantado el artículo.
Un titular explicito. Una realidad que provoca las iras del mas templado.Ya era hora que, al menos, la justicia se pronunciara.
¡¡Enhorabuena, Guillermo!!
Gran artículo,Guillermo, aunque me hubiera gustado que nunca hubieses tenido que escribirlo.El título lo dice todo, me quedo con ello.Un abrazo.
Lo de la inspiración por decreto, lunes a las 9h 30' para que salga a tiempo, etc, se lo dejo a los profesionales del periodismo, yo a estas horas de una semana que se avecina similar a las últimas sólo puedo decir que me ha gustado una vez mas tu artículo, sólo desde el lado técnico que me toca tengo que decirte que si bien comparto los deseos de justicia, etc, debo puntualizarte que las grandes quiebras financieras siempre fueron hechas por los verdaderos profesionales del negocio, los sindicalistas y políticos que se han sentado en las cajas de ahorros (a la gran banca sólo acceden los políticos) han contado con el beneplácito implícito o dejadez de sus votantes.
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