Fernando Torres y el vértigo de la fama

LAS COSAS COMO SON
Agustín Castellote

El anuncio del regreso de Fernando Torres al Atlético de Madrid ha llenado de alegría e ilusión a la afición rojiblanca, siete años y medio después de su marcha al fútbol inglés, el delantero madrileño inicia el camino inverso a su trayectoria, consciente de que nunca llegó a recorrer la distancia entre lo esperado y lo real pero sabedor que después de tantas vueltas y experiencias, hay un lugar donde le esperan con los brazos abiertos. Torres se fue del Atlético buscando grandes retos; éxitos y títulos que adornaran su palmarés y dieran lustre a su carrera y regresa en medio de la confusión y la duda. Se fue cansado de ser El Niño, de asumir roles y responsabilidades que seguramente no le correspondían, de ser un líder desde la cuna, sin aprendizajes ni pasos intermedios. Se proyectó sobre su figura toda la impaciencia de la necesidad en un club acostumbrado a vivir cruzando desiertos y donde la obligación le lleva a negociar extrañas liturgias para encontrar soluciones, siempre urgentes y apresuradas. Siete años más tarde son muchas las cosas que han cambiado en el Atlético de Madrid, por quedar solo quedan Gil, Cerezo y el Vicente Calderón, y el estadio porque aún no les han dejado venderlo; en este tránsito Fernando perdió el acné, se dejó alguna peca, mientras iba consumiendo el comodín de promesa para ser exigido como auténtica realidad. Esta vez no llega para salvar al Atlético, esta vez nadie le va a pedir que lidere un proyecto o cargue en sus espaldas el éxito o fracaso de toda una historia, ni siquiera existen cuentas pendientes que arrojarse a la cara, porque el  club siempre ha considerado al jugador como uno de los suyos y éste ha llevado a gala por el mundo su condición de colchonero. 

Torres llega sin el vértigo de la fama que le acompañó siempre, sin un derecho natural que diga que tiene que jugar; llega sólo para ayudar, sabe que éste es el último tren y que la estación de destino no se encuentra muy lejos. 

Reconozco que yo no soy objetivo con Fernando Torres, siempre me ha parecido mejor persona que personaje, mejor compañero que líder y mejor futbolista que símbolo, pero los roles en la vida no los eliges tú, te los dan y punto. 

Si Fernando ya ha dado todo lo que tiene en el fútbol, como dicen algunos, si poco puede aportar ya y el Calderón es el retiro feliz que siempre soñó, sólo el tiempo lo dirá; de momento ya ha conseguido algo tan importante como necesitado en nuestros días que se llama ilusionar,  mientras recuerda que llegar no debe ser sólo la meta sino el inicio de un nuevo camino por andar. 

 

@agcastellote

España

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