Esperaban a los asesinos yihadistas, pero lo que les ha estallado en los estadios han sido aficionados fanáticos de Inglaterra, Rusia o Croacia, con signos evidentes en casi todos los casos de utilizar el fútbol para desahogar sus rabias, como un reflejo de ese clima siniestro que algunos están extendiendo por Europa, volviendo a levantar fronteras de odio, con el miedo como causa y efecto.