¿Puede ganar la Liga el Atlético de Madrid?
A punto de concluir la primera vuelta, la Liga es cosa de tres; al contrario de lo ocurrido en los últimos años, el campeonato de la regularidad, ese torneo que habían convertido en un duopolio por mor del negocio y de un injusto y arbitrario reparto de los derechos televisivos, donde dos se comían la tarta mientras los otros 18 soplaban las velas, ha visto como uno de los invitados, uno de los eternos aspirantes a pelear por todo aquello que desechaban los dueños del cortijo, daba un paso al frente, desafiaba el status quo establecido y con la irreverencia del soñador, la perseverancia del ingenuo y la fortaleza del iluso, en contra de todas las teorías y vaticinios, acaba la primera fase mirando a los ojos a sus poderosos rivales y advirtiendo de sus “perversas intenciones” para el camino de vuelta.
Muchos piensan, aun hoy, que antes o después el Atlético de Madrid caerá, que será prisionero del sistema, que llegará un momento donde la ilusión se convertirá en obligación y donde los que ahora le consideran un rival, empezarán a verle como un enemigo. Entonces será la gran prueba de fuego para el equipo de Simeone, cuando den la orden de colocar la diana en el camino de las flechas, cuando el ruido mediático intente recolocar las piezas y el Atlético comience a disputar la otra liga.
Y es que, en nuestra sociedad, los irreverentes no están bien vistos, porque generan cambios, crean dudas y se convierten en antídoto de la lógica establecida. Pero a mí me gustan, me parecen los nuevos héroes del acomodaticio sistema, revolucionarios de nuevo cuño que con un deseo voraz de superación se niegan a aceptar el papel que otros reparten.
El Atlético de Madrid es hoy un equipo pétreo, sólido y estructurado en el césped, con las ideas muy claras, ajeno a los caprichos, sospechas y veleidades con las que convive en los despachos y que ha logrado hacer de la perseverancia su hoja de ruta; porque la perseverancia es la virtud por la cual todas las otras virtudes dan su fruto, y con esa filosofía Simeone ha conseguido devolver la ilusión a una afición a la vez que mostrar el camino a todo el fútbol español.
Pero la perseverancia requiere sentido común, responsabilidad y madurez, tener los pies en el suelo para saber siempre lo que eres y lo que tienes, para lograr un reconocimiento realista de tus fortalezas y debilidades.
Yo no sé si el Atlético va a ganar la Liga, no sé si su espíritu combativo, su ambición y esa sensación de unión, de grupo solidario y hambre de gloria, les serán suficientes para tan desigual pelea frente a colosos casi casi inaccesibles. En cualquier caso y según pasen las jornadas, según se acerque el final y mientras se mantiene el pulso, el gigante parecerá más pequeño y el pequeño se irá haciendo más y más grande y como decía Unamuno “el modo de dar una vez en el clavo, es dar cien veces en la herradura”.





