2016 solo es un año más
En la ciudad de Ramadi (Irak), conquistada hace menos de una semana a las fuerzas del Daesh (Estado Islámico), una bomba destrozó los cuerpos de 16 personas, incluyendo tres niños. En Kabul (Afganistan), un artefacto explosivo escondido dentro de un pomposo florero mató a seis comensales (un francés, un canadiense, un alemán, dos daneses y un húngaro), que celebraban el fin de año en un restaurante francés. El local tenía un nombre idílico: “El jardín”. Del Jardín no queda un solo pétalo en pie. Todo olía a muerte.
En Tel Aviv (Israel), dos individuos entraron en un céntrico pub y comenzaron a disparar contra todo lo que se movía. Dos personas resultaron muertas y dieciséis resultaron heridas. El balance pudo ser aun más aterrador si a uno de los pistoleros no se le llega a encasquillar el arma y al otro no le da un ataque de súbita cobardía.
En Munich (Alemania) se vivieron horas de pánico en la madrugada de Año Nuevo, pues los servicios de Inteligencia detectaron pruebas evidentes de la inminencia de un ataque suicida en la ciudad de la cerveza. No pasó nada, pero los bávaros durmieron el primer día del año con un ojo abierto.
En España, un tipo resolvió sus problemas con el mundo matando a su esposa y a su bebé. Luego se quitó la vida. En este país, como en muchos, el más fuerte tiene la mala costumbre de decidir a la tremenda el destino de los más débiles.
La madrugada del primer día del año se llenó de los mejores deseos que casi nunca se cumplen, colmó el silo de sueños que se rompen en la tercera amanecida. El mundo quiere una vida mejor, pero nadie mueve apenas un dedo por hacerlo todo más sencillo y transparente como el agua de la nieve derretida.
2016 es un año más entre tantos años, un año cargado de sonrisas y palabras que el viento destrozó en la primera sacudida. Todo sigue igual en esta rueda. El hombre espera al hombre y no sabe que es su enemigo, el hombre busca en todos los lugares un corazón que se perdió entre sus sombras con la esperanza de hallar su propio corazón aun indemne. 2016 es un año más, como una ola en el mar, un soplo de esperanza que aspira a ser diferente y no termine en las rocas como tantos otros años.
@butacondelgarci
Foto: El País







