Amores perros en Etihad
Con la sinceridad que se respira en una cena navideña y la naturalidad con la que se asienten las idioteces del cuñao de turno, imposta Manuel Pellegrini un discurso cordial en vísperas de recibir al Real Madrid. Asimismo, nadie duda que bajo sus ojos claros esboza una sonrisa pícara que parece tararear: Arrieritos somos, y en el camino nos encontraremos.
La disonancia futbolística entre el romanticismo del chileno y la ansiedad del conjunto blanco es tan plausible, que ni siquiera los ambages de un gurú de la oratoria y pomposidad como Valdano pudieron maquillar su despido. El argentino tampoco compartía la destitución de su vecino, -menos- a sabiendas de quién le sucedería en el banquillo...
Ahora, el destino vuelve a cruzar los caminos del Real Madrid y Manuel Pellegrini en las semifinales de la Liga de Campeones. Es decir, el equipo más laureado de la competición frente a un exentrenador al que no valoró y al que el torneo le debe alguna noche de gloria.
Bajo este clima de reencuentros nada afables, el Manchester City recibe al conjunto blanco igualado a puntos con el Arsenal en la disputa por la tercera plaza de la Premier League y con el Manchester United al acecho, a falta de sólo tres jornadas para que termine el campeonato. Empero, es loable que los citizens hayan enderezado el rumbo tras el hundimiento anímico y futbolístico que supuso la filtración durante la temporada del fichaje de Guardiola para el próximo verano.
Tras golear al Stoke City, Pellegrini podrá contar con todos sus efectivos salvo Yayá Touré, que apunta a la vuelta en el Santiago Bernabéu. Mientras, el chileno afila sus puntas cara a un duelo entre dos equipos ultraofensivos, que apuestan todo a la velocidad y potencia de sus delanteros.
Sin embargo, ambos conjuntos adolecen de equilibrio táctico que fortalezca la parcela defensiva. Por ello, es harto probable que los técnicos apuesten por un planteamiento inicial más conservador y, conforme se vaya descosiendo el centro del campo, veamos un intercambio de golpes entre púgiles de categoría mundial, donde sólo es duda la presencia de Karim Benzema y si Agüero logrará ajustar cuentas a un Florentino Pérez que le instó a rebelarse en el Atlético de Madrid y luego no se atrevió a firmarle.
Justicia poética podría ser, también, que el destino le regalara a Pellegrini la oportunidad de redimir sus noches aciagas en Europa con Málaga y Villareal, ante una afición que desdeña su trabajo porque -como reza Alejandro González Iñárritu al final de Amores perros, el origen de su éxito- “también somos lo que hemos perdido”.
@adricortesp







Comentarios
Pellegrini es tranquilidad aparente, Zidane algo más de nervio, veremos cómo resulta el encuentro y cómo le irá a Isco, jugador protegido por aquel en los tiempos malaguistas.
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Muy buena crónica.
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