Calladitos y quietos por ley

BRUTO PERO NOBLE (SUTILEZAS DESNUDAS)
Agustín Madariaga

Vivimos en un país en el que repartirse la tarta del dinero público de manera obscena sale gratis, pero lanzar una tarta a la que se lo lleva crudo puede acarrear penas de hasta nueve años de cárcel. En los países de nuestro entorno todo quedaría en una multa pero aquí es agresión a la autoridad. A mí, estos lanzadores de la tarta no me gusta nada, pertenecen a una esfera ideológica que me repugna pero no es la cuestión. Lo que discutimos aquí es que Yolanda Barcina es una honrada presidenta, aunque cobre cinco mil euros en dietas por unas cuantas reuniones en una mañana y otros unos delincuentes que pueden pasar años en prisión por tirarle una tarta a la cara.

Como estas curiosidades del sistema penal le parecen poco a nuestro gobierno, y dado que los jueces se han aficionado a dejar en libertad sin cargos a esos individuos que se quejan en las calles, preparan una ley para que no sean los tribunales sino la administración quien dicte la pena. En este caso es económica, una multa, y puede llegar a los seiscientos mil euros.

Así, el ex presidente de una entidad puede haber dilapidado el dos por ciento del PIB español y le sale gratis, pero si usted se pone en el portal de su casa a decirle cuatro cosas a la cara tendrá que pagar. Si su enfado le lleva a las puertas del Congreso prepare seiscientos mil euros. Y si se asocia con los de Greenpeace y escala un edificio público y pone una pancarta, con el peligro y la violencia que suponen estas cosas, pues se arruina usted de por vida.

Le voy a dar un consejo. Si le aprietan mucho las cuentas despiste dinero público, acepte sobornos, recalifique terrenos, arruine empresas públicas o mejor aún entidades financieras. Póngase un traje caro, compre vivienda en un barrio de postín (si no puede pagarla ya le darán buenas condiciones de refinanciación algunos de sus nuevos amigos) y espere a que un buen abogado consiga la nulidad de las actuaciones o un buen acuerdo. Y si alguien le insulta por la calle, o peor aún a la puerta de su casa, llame a la policía y que lo multen.

Nos quieren calladitos y quietos. Sí, más aún. El domingo anunció el presidente que seguirán las reformas y Europa le pidió más recortes en 2014. Deben ser de los que hacen gritar a los corderos cuando tienen que aprobar esta ley.

Menos mal que hay gente de bien, que casi todos callan y se preocupan del balón de oro o de los últimos amoríos de algún famosillo. Menos mal que la gente anda muy ocupada en pagar facturas y dar de comer a sus hijos (ellos mismos si pueden también comen algo no crean). Resulta muy molesto robar y engañar en medio de la algarabía. No puede uno concentrarse en maquillar los números.

 Aquí no vuela ni una tarta, hay que repartirse todas. Ustedes esperen quietos y callados, que ya caerán las migajas.

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