Las líneas rojas de la revolución moral de la indignación
No se puede ser ignorante del grado de deterioro en el que ha caído nuestro país. Está al borde de una ruptura institucional, excepto, claro, que se exima de responsabilidad a los que se han hundido en la ciénaga de la corrupción y en aquellos que se movilizan para evitar que la justicia actúe con todos los medios a su alcance para erradicarla de raíz.
Así, hemos llegado a un punto en el que nos han demostrado que los negocios turbios unen y el deseo de acabar con ellos pone en riesgo a la unidad del Estado. Por tanto, pareciera ser que, según ha publicado El Confidencial Digital, en la última reunión de Davos, que también incluyó a De Guindos en los contactos, “… a través de miembros de la delegación española, los presidentes del Santander, BBVA e Iberdrola mantuvieron apartes, en privado, con máximos ejecutivos de los principales fondos y bancos de inversión extranjeros, como Goldman Sachs, Blackrock y Bridgewater. Estos líderes mundiales les mostraron sin rodeos su enorme inquietud por los peligros que, desde su punto de vista, puede acarrear que Podemos tenga opciones de Gobierno.”
Es evidente la insolente intromisión en cuestiones soberanas de España de estos centros financieros. Prosiguiendo con este medio, esa idea queda de manifiesto cuando los “…altos ejecutivos, especialmente de fondos norteamericanos, reprendieron a los directivos españoles porque “no se puede dejar solo en manos de los ciudadanos la elección de los dirigentes en unas elecciones”.
Esto es un verdadero escándalo, que anticipa un movimiento conspirativo, si se produjese el caso de ese posible gobierno de coalición PSOE-PODEMOS-IU. Nos presentan un ataque directo a las bases de la propia democracia. Esta gente parece preferir la corrupción, en lugar de la decencia a la hora de gestionar el gobierno del Estado.
Según el informe derivado del convenio que este organismo ha suscrito con Transparencia Internacional, “Radiografía de la Justicia en España: diversas asignaturas pendientes”, que fue elaborado por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), se concluye que nueve de cada diez jueces opinan que los medios de comunicación no reflejan con objetividad las informaciones y quehaceres judiciales. Se elaboró en base a un cuestionario enviado a los 5.390 Jueces y Magistrados en activo en España, de los cuales han contestado 1.285.
Casi la mitad de estos 1285 magistrados en activo, que contestaron, reconocen que es “necesario” para su profesión el seguimiento de los medios de comunicación, Esto, porque se da la circunstancia de que el 51 por ciento de la carrera judicial, se encuentra muy o bastante preocupado por el posible impacto mediático de un asunto de su competencia. En opinión de los jueces, los periodistas suspenden en una cuestión tan importante para su profesión como es la objetividad, tampoco corre mejor suerte su órgano de gobierno que preside Carlos Lesmes.
Según consta en el Informe: “Tres cuartas partes de los jueces y magistrados en activo piensa que el CGPJ no defiende de manera suficiente y adecuada la independencia. Esta opinión se mantiene por encima de un 70% independientemente de la edad, sexo, años en ejercicio u órgano de pertenencia. Además, la mitad de los encuestados indica que el CGPJ no posee mecanismos y procedimientos adecuados para defenderla.”
(http://transparencia.org.es/wp-content/uploads/2016/01/radiografia_justi...)
Sin una Justicia independiente la democracia no es posible. Será un decorado, pero no un sistema político pensado para la convivencia. La intromisión en los procesos, con el único fin de entorpecer el esclarecimiento de las causas, es una distorsión que se debe no solo evitar, también corregir.
Sin embargo, parece que algo se mueve. Los casos se están activando. También los políticos de la vieja guardia que se alinean a favor de una “Gran Coalición” PP, PSOE y Ciudadanos. Curiosa coincidencia entre los asistentes a Davos y los exponentes de las “puertas giratorias”.
Parece que estamos en riesgo de ser víctimas de una subversión de los valores que parecían ser los fundamentos del Estado de Derecho creado luego de la dictadura franquista. En ese caso, tal vez fuese necesario promover una verdadera revolución moral de la indignación. Porque no parece ser otra la emoción que despiertan los acontecimientos que estamos presenciando.
España está dividida en dos grupos mayoritarios: por un lado, los que apoyan la corrupción por acción u omisión, por otro, los que defienden la honestidad en la acción ciudadana.
Ambos están a cada uno de los lados de esa línea roja. ¿En cuál se ubica usted?
@Reseneka
http://www.publicoscopia.com/opinion-politica/item/5414-las-lineas-rojas-de-la-revolucion-moral-de-la-indignacion.html







