Tras una gran expectativa siempre hay una gran frustración
Payet iluminó Francia con la rabia del rebelde que libera su sino de un accidente que parecía estar escrito, empujó a un país acongojado que balbuceaba allez la France con más miedo que convicción. Asimismo, la anfitriona sufrió para superar a una Rumanía que se vino arriba ante los complejos de los locales, endebles en defensa y pueriles en ataque.
El fútbol moderno tiende siempre a colocar el cartel de favorito al anfitrión, nutriendo del albor de su tierra y su gente una responsabilidad con doble filo. El sentimiento patriótico suele convertirse en el yugo opresor de los equipos que ven el protagonismo como un disfraz y no como un traje con honores de guerra.
Sin Varane -baluarte francés- ni Zouma, la zaga bleu con Rami y Koscielny no transmitía demasiada seguridad defensiva, inquietando un centro del campo donde Pogba -sobreobservado- se limitó a cumplir -que no es poco-, otorgando seriedad al juego de no equivocarse. Sin embargo, la exigua aportación de la delantera dispuesta por Deschamps cortocircuitaba a un equipo que daba síntomas de impotencia.
A pesar del gol, Giroud alimentó el recuerdo de Benzema. El delantero del Arsenal alentó a la parroquia francesa a cuestionar la inusitada rigurosidad disciplinaria que Valls ha imprimido a la Federación Francesa de Fútbol, para dejar fuera al nueve del Real Madrid por un acto todavía sin resolución jurídica, -es decir- aún sin condena judicial pero sí futbolística.
Imposible no esbozar un paralelismo entre la farándula de Benzema y la noticia que sacaba a la luz eldiario.es, publicando el testimonio de una testigo protegida que implica a De Gea y Muniaín en el caso del empresario porno Torbe, señalado por el juzgado número 29 de Madrid como el cabecilla de una red de prostitución que abusaba de mujeres españolas y extranjeras, alguna de ellas menores de edad.
El escándalo extradeportivo español saltaba a medio día, la explosión deportivo francesa la provocó Evra con un penalti inversamente proporcional a su experiencia. El veterano defensa galo regaló el empate y puso en jaque la estabilidad de una aspirante al título con pies de barro.
Entonces, Payet tiró de ese intangible que gana campeonatos y metió su pundonor en la escuadra rumana, salvando un debut en su Eurocopa con muchos claroscuros, donde parece que el traje de favorita quizá le venga grande a una Francia que -como escribe Diego Torres- recuerda que el fútbol no sólo no se desinfla sino que cada año engorda más porque se alimenta de la frustración, y en Europa la frustración es boyante.
@adricortesp







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Esperemos ver mejor fútbol.
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