Cass McComb – “A Folk Set Apart”
Puede resultar cuando menos extraño el reseñar un disco de rarezas y caras B de un artista completamente desconocido para el gran público como el californiano Cass McCombs. Parece más lógico que sean las estrellas sobradamente consagradas las que se puedan permitir el lujo de publicar sin rubor discos con tomas alternativas de sus canciones de éxito o con los experimentos a los que se denegó la presencia titular en los lanzamientos oficiales.
Todos los grandes tienen su baúl de retales particular: desde el Coda de Led Zeppelin, que incluía temas descartados de discos desde 1969 a 1980, al Rare de David Bowie, en el que nos encontrábamos al Duque Blanco versioneando a Brel o cantando su éxito Heroes en alemán. Incluso los cuatro de Liverpool tienen su propio Rarities en el que publicaron caras B tan gloriosas y necesarias como Yes It Is y tan prescindibles como los pestiños hinduistas de George Harrison. El formato cajón de sastre también ha dado al mundo verdaderas obras maestras, como Hatful of Hollow de The Smiths, que ostenta versiones alternativas de canciones de la banda que superan a las originales.
El caso es que este cantautor norteamericano -un término que allí es con frecuencia sinónimo de música interesante y que aquí se asocia a cosas como Ismael Serrano-, ha decidido lanzar su propio CD de temas heterodoxos, A Folk Set Apart, poniendo en evidencia su solvencia como músico y lo atractivo de su propuesta rockera.
Con siete títulos en su haber, Cass McCombs (1977) es capaz de desarrollar un estilo que pende entre el folk, el country, el pop más convencional y el punk y los sonidos nuevaoleros. De hecho, las grabaciones que abren A Folk Set Apart, I Cannot Lie y A.Y.D., recuerdan a los míticos Television de Richard Hell y Tom Verlaine, al igual que Poet´s Day.
Pop-rock guitarrero pegadizo, como el de An Another, temas más graves como Bradley Manning, o baladas con guitarras eléctricas que raspan como la lija, como es el caso de If You Loved Me Before: todo cabe en el estilo de McCombs aportando las numerosas piezas de la construcción de su estilo personal y bastante diferente a lo que se cuece en las emisoras de moda.
En una entrevista telefónica que concedió al diario El País en 2014 demostraba su habilidad para ocultarse más que desvelarse ante los medios. Lo que sí dejaba claro es su aversión a las etiquetas: “¿Sabes? Soy guitarrista. Eso es lo que hago, tocar la guitarra. No entiendo todo ese rollo de cantautor, es un concepto de marketing. Yo hago música, porque es lo que he hecho siempre. Hay millones de razones por las que hago lo que hago, pero, ¿quién lo sabe? La gente ya cantaba en las cuevas desde tiempos prehistóricos, es imposible encontrarle una razón”.
Y lo cierto es que este disco demuestra que nuestro hombre es capaz de tocar diversos palos, aunque siempre con un deje nuevaolero, que convierte su obra, incluso esta caja de retales, en francamente atractiva e interesante.
@prcanfranc








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