El Atlético de Simeone se carga al Barcelona de Messi
El Atlético de Madrid eliminó al Barcelona de la Liga de Campeones por justicia poética, horadando la crisis de identidad que padecen los azulgrana con un doblete de Antoine Griezmann. Asimismo, el conjunto rojiblanco exhibió su madurez futbolística, sabiendo sufrir para esterilizar al campeón herido de juego y alcanzar las semifinales de la máxima competición continental.
Versa el poeta asturiano Diego Álvarez Miguel que:
El mar -no el faro-
con todos sus naufragios
muestra el camino.
De tragedias marítimas está escrita la historia del Atlético, algo tan plausible como que Simeone ha sabido transformar sus complejos en fortalezas. El técnico argentino supo que los goles de Luis Suárez no fueron más que un faro que iluminaba un accidente, y optó por potenciar el trabajo previo a la expulsión de Fernando Torres en el Camp Nou para marcar el camino hacia las semifinales de la Liga de Campeones.
Bajo este pretexto y contexto -pocos estadios empujan como el Vicente Calderón-, el conjunto rojiblanco salió a por el Barcelona con mesura, agresivo en cada envite pero consciente de la necesidad de madurar el encuentro y no dejarse llevar por la ansiedad del cronómetro.
Como si de un tanteo se tratase, Luis Enrique planteó un encuentro basado en la templanza y la especulación, apostó por el pulso bajo para domar la ferocidad de los locales. Asimismo, la idea visitante estuvo motivada por la falta de confianza en su juego que viene sufriendo desde que Messi y Neymar dejaron de ser resolutivos.
Tanto trató de dormir el Barcelona el encuentro que acabó acomodado en su circulación horizontal, sin disparar sobre la portería de Oblak hasta pasada la media hora de juego. Sin embargo, el Atlético de Madrid, en un certamen de autocontrol, obstruía a su rival y amenazaba con la velocidad de Griezmann y Carrasco. Además, protegidos por los incansables Augusto Fernández y Gabi, Koke y Saúl fueron decisivos en las transiciones ofensivas.
Así, Ñíguez -en un intento de equiparar en belleza la transcendencia del momento- acarició con el exterior la pelota para que el francés perforase la red de Ter Stegen y, por ende, la moral -ya de por sí afligida- del Barcelona.
Espoleado desde el vestuario, el conjunto azulgrana intentó sitiar al Atlético de Madrid tras la reanudación. Empero, este Barcelona carece del ritmo competitivo que otrora obnubilaba a sus contrincantes y lucía un ataque pueril, que obligaba a recuperar planes de emergencias también de otra época. Sin rotaciones de garantías en la plantilla, Piqué como delantero centro volvió a erigirse como última -y única- alternativa real ante la orfandad de Luis Suárez por incompetencia de Messi y Neymar.
Preso del pánico y sin más opciones recurrentes, el conjunto azulgrana se volcó sobre el área local a expensas de que un milagro individual de sus estrellas o un accidente futbolístico resolviesen la eliminatoria. Sin embargo, fue el Atlético de Madrid quien volvería a celebrar un gol de Griezmann. El francés transformaba el penalti que generó el vigoroso contragolpe de un Filipe Luis que, no contentó con secar a Messi, cruzó el Vicente Calderón en las postrimerías del encuentro para provocar la pena máxima.
Con esta remontada ante el vigente campeón de la Liga de Campeones, Simeone da un golpe en la mesa y se postula como serio aspirante al título henchido de orgullo y confianza. Asimismo, el Atlético de Madrid enseña los dientes a Europa, sin olvidar un campeonato doméstico amenazado por la depresión del Barcelona.
@adricortesp







Comentarios
Perfectamente contado.
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