La gente está harta
Confieso que no sé cómo interpretar los gestos de los principales partidos de este país la semana después de su batacazo electoral. El PP prepara una batería de medidas económicas. El PSOE, ante un batacazo sin precedentes, anuncia un congreso extraordinario, en el que la principal novedad radicará en que las bases participarán en la elección del nuevo líder de los socialistas.
Parece que, al menos de puertas afuera, estos políticos han hecho propósito de enmienda. Pecadores… Y quieren dar un giro, al menos aparente, porque la máquina de apretar el cuello a la ciudadanía se ha descontrolado y el pueblo llano, más que muestras de asfixia, que también, ofrece síntomas de hartazgo.
En Europa, unos y otros se miran a los ojos y nadie encuentra respuesta. Se han percatado de que en Madrid, Cádiz, Atenas, Faro, Bari, Catania, Oporto, Marsella… la gente ya no soporta a estos fantoches de Bruselas, miserables lacayos de Alemania, que han hecho de la austeridad el gran castigo de este siglo XXI.
Estos mequetrefes no entienden nada: No entienden que la gente quiere trabajar, la gente quiere comer. La gente, tú, y yo, nosotros, quiere vivir y ahora se le hace difícil.
El PP culpa a los fantasmas y Rajoy ha ordenado a sus alquimistas de la economía buscar las fórmulas/parches que no llegan a ningún lugar.
En el PSOE tampoco entienden nada. Los barones andan agarrados al sillón y no quieren mirar abajo. Los barones sienten vértigo de las bases. Los barones del PSOE, burgueses de salón, señoritos de la política, llevan mucho tiempo alejados de la ciudadanía. La militancia ya está harta de reglas, de números que no miran al pueblo. La militancia no entienden las razones por las que los que han mandado en el PSOE no rompen la baraja y le dan la mano a los que más sufren. Las bases quisieran hacerlo.
Nadie quiere mirar atrás porque el paisaje que ve es sufrimiento. La calle ya no soporta más tanto silencio.






