¿Por qué?

LAS COSAS COMO SON
Agustín Castellote

El dolor que el alma siente, es tan profundo, que hiere el corazón, el que nos hace buscar respuestas, el que reduce el tiempo, el ignorado por los médicos, aquél, como decía Concepción Arenal, que cuando se convierte en verdugo, pasa a ser un gran maestro. 

Duele el alma, cuando no hay respuestas a las preguntas, cuando no existen razones a la sinrazón y cuando no se encuentra sentido al sinsentido. Resulta estremecedor el paralelismo que se puede establecer entre el 11S en Nueva York, el 11M en Madrid y el 13N en París; la desnuda brutalidad, la fanatización y el terrible destino que miles de personas anónimas, víctimas inocentes del delirio, del desgarro y la barbarie, que no habían hecho nada, que no merecían tan terrible destino, sufrían por el simple hecho de estar en el lugar inapropiado en el momento menos preciso. 

Seguro que los asesinos, en medio de esa comunión colectiva de odio y vileza, en su delirio de sangre y fuego no les buscaban a ellos precisamente, no sabían sus nombres ni procedencias; sólo querían matar, destruir a todo el que pasara por allí; lo que menos les importaba era el escenario, la fecha o si viajaban en tren, trabajaban en la oficina o disfrutaban de una fiesta. Su objetivo era eso, fueron ellos y podríamos haber sido nosotros. Como una piedra lanzada al agua, su barbarie, su execrable acción, buscaba provocar ondas concéntricas de rabia, de dolor, de incomprensión, ante la fatalidad irreversible de la muerte. 

Nos duele el alma porque somos incapaces de encontrar respuestas, mantenemos el aliento mientras el macabro goteo nos va haciendo, en estas horas, el recuento inagotable de víctimas. 

La hoguera del odio nos persigue sin darnos tregua, sin dejarnos apenas respirar, a la suerte de un destino en permanente equilibrio por la cuerda floja. Ese espanto frío que nos vuelve a poner frente al espejo para hacernos comprender que caminamos hacia la cima de la decadencia, mientras el inmenso dolor del alma nos vuelve a preguntar ¿Por qué?  Y como única respuesta encontramos: "Qué mierda de sociedad hemos creado".

 

@agcastellote 

España

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