Argentina: el último tango de la Generación dorada
Tocaba la medianoche del pasado domingo, cuando el árbitro principal hacía sonar su silbato decretando el final del partido entre Brasil y Argentina. La victoria de los primeros por 85 a 65 mandaba a los argentinos de vuelta a su casa. Un Mundial en el que los jugadores del equipo dirigido por Julio César Lamas no han podido dar más de sí.
Esta derrota significa el adiós de la llamada “Generación Dorada”. Una camada de brillantes jugadores que nos han llegado a deleitar más de una década en las canchas de baloncesto. Los Scola, Nocioni, Prigioni, Gutiérrez y Hermann bailaron su último tango un poco huérfanos ante la ausencia de Carlos Delfino y de su líder, Manu Ginobili que no pudo acudir a la cita. Un final, sin duda, triste e inmerecido.
Lo que muchos nos temíamos al finalizar el partido, pasó a convertirse en realidad tan sólo pasadas unas horas de la eliminación. Pablo Prigioni, Andrés Nocioni y Leo Gutiérrez declaraban su retirada de la Selección, confirmando el fin de ciclo.
Este ramillete de jugadores que se dio a conocer un 4 de Septiembre del 2.002, cuando (en el Mundial de Indianapolis) se convertía en la primera en capaz de derrotar a la Selección de Estados Unidos compuesta íntegramente por jugadores de la NBA.
Ganadora de una medalla de plata en ese mismo mundial, su punto álgido llegó dos años más tarde, cuando Ginobili y Cía. conseguían la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas. Grecia, Estados Unidos y Italia entre otros, cayeron por el camino.
En los años posteriores sus grandes campeonatos a nivel mundial, quedaron un poco ensombrecidos por la irrupción de otra fantástica generación de jugadores, la Española. En el año 2006 en uno de los partidos más emocionantes que se recuerdan, la Selección Española (posteriormente campeona) les derrotaba en semifinales del Mundial. Andrés Nocioni tuvo la opción de dar el pase a la final a Argentina en un último lanzamiento, que escupió el aro. Si ese tiro hubiera entrado, quién sabe si la historia reciente del baloncesto español podría haber sido bien distinta de la actual.
Tras no poder reeditar la medalla de oro conseguida cuatro años antes, teniendo que conformarse en el bronce en los Juegos Olímpicos de Pekín (2008), los resultados no acompañaron del todo en las últimas citas.
Un equipo que cada vez se ido haciendo más veterano y que no ha conseguido un relevo generacional de jugadores que igualará el nivel conseguido. Un grupo de amigos que bailó su último tango en el Palacio de Deporte de Madrid y al que habrá que estar agradecido eternamente por su lucha y juego desplegado.










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