La joven Etana viajaba a Europa con Maisha, su hermana, dos años más pequeña que ella. Ambas perseguían un sueño que anidaron en su aldea de Eritrea, una región donde el odio puede más que el fuego y la muerte amanece cada día antes que el sol. Europa, según les contó su abuela, es el universo de la luz, donde los hombres y mujeres caminan juntos y la Libertad es una escalera que no rompe el viento.