El butacón del Garci

Don Figurón en la vieja Europa

El butacón del Garci
José Manuel García-Otero

Apuesto a que el personaje que “envió” a los parados a trabajar, si fuera menester, a Laponia, jamás se vio en la penosa situación de pasar una hora de su vida en las oficinas del INEM.

Un héroe por siete vidas

El butacón del Garci
José Manuel García-Otero

El padre Pedro Manuel, un cura de Chiclana (Cádiz),  de 43 años, sabía nadar y estaba acostumbrado a ver ponerse el sol por encima de las olas bravas que dibujaban un horizonte azulado. Amaba el mar, pero sentía un gran respeto por esa hermosa inmensidad salada, que te lo ofrece todo pero también te lo puede quitar. Pedro conocía muy bien los códigos marinos, por eso no quitaba ojo a aquellos niños de su parroquia de Quinindé, en Ecuador.

No soy yo el del otro lado del espejo

El butacón del Garci
José Manuel García-Otero

Estoy viviendo unos días de extrema confusión; me miro al espejo y me topo con la otra persona que no se parece a mí pero que viste igual que yo, incluso tiene los mismos gestos.

La calle protesta, porque hasta el aire duele

El butacón del Garci
José Manuel García-Otero

Mucha gente salió el domingo a la calle y protestó porque hasta el aire le duele.

Detrás de los mercados hay un rostro

El butacón del Garci
José Manuel García-Otero

Un amigo muy amigo me corrigió el otro día: “Los mercados, los bancos, las agencias de calificación, no se mueven por sí solas, hay hombres detrás de ellos, no te olvides”. En efecto, siempre hay un rostro detrás de cada firma que amasa montañas de dinero y compra voluntades.

Los trabajadores no son los malos, son las víctimas

El butacón del Garci
José Manuel García-Otero

Las cifras del paro en la vieja Europa han golpeado las sienes y las conciencias de muchos ciudadanos, que no terminan de comprender cómo se ha llegado a esta peligrosa vía muerta.

Cinco millones y medio de preguntas

El butacón del Garci
José Manuel García-Otero

Estamos metidos hasta el ombligo en febrero, mes de carnavales, donde el cuerpo suelta todos sus demonios y la carne es un infiernillo de placeres. Después vendrá la penitencia y hasta el crujir de los huesos. Lo malo es que en este mundo pecaminoso algunos pecan demasiado y luego buscan un escondrijo tramposo para escaparse sin expiar sus culpas.

Monstruos que ríen

El butacón del Garci
José Manuel García-Otero

Dicen que cada persona es un mundo y en ese gran universo de risas, llantos, amores y odios, se fabrica el camino. Cuando abres los ojos cada día, un cosquilleo invisible invade tu cuerpo: otro día al pie del abismo, un amanecer más montado en esa máquina llamada codicia que todo lo destruye. Somos personas, tenemos corazón, pero tropezamos demasiadas veces.

El mar me sabe a libertad

El butacón del Garci
José Manuel García-Otero

Os confieso que siempre me ha gustado viajar y que mi cerebro de chorlito muchas veces soñó con ser un inmenso globo, compañero de nubes, que surcó mares y océanos; y voló por encima de las ciudades y cordilleras. ¿Quién no ha sentido envidia de los cóndores?

Cada día se nace y se muere un poco

El butacón del Garci
José Manuel García-Otero

Uno nace cada día y cada día se muere un poco. Te levantas y buscas el horizonte como un león con hambre, la mañana te saluda con un rayo de luz naranja o con briznas negras de noche agonizante. Quieres comerte el mundo a esa hora o buscar una piedra para esconderte de tu otro yo, ese que te cuenta las verdades de la vida como un libro loco, y te dice que allí abajo la calle es una mina sin luz y sin aire. Pero tú sales a la calle porque tu valor es idéntico a los que acompañaron a Viriato y también estás dispuesto a todo, aunque sigues sin saberlo.

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