Hay una novela, que yo recomiendo, de William Thackeray, convertida en todo un clásico de la literatura, que lleva por título La feria de las vanidades, un relato, a la vez que una mirada crítica, sobre usos y costumbres de las personas, en una sociedad guiada por el egoísmo, lo mezquino y la ambición; un catálogo de errores que, no por repetidos, sirvieron