El presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, afirmaba el pasado miércoles 11 de julio de 2012, ante el pleno del Congreso de los Diputados: “Los españoles no podemos elegir si hacemos o no sacrificios. No tenemos esa libertad”. Lo dijo como de pasada, sin énfasis alguno, sin emoción, sin el más leve indicio de indignación o de pesadumbre por lo que debería ser considerado un fracaso histórico.