Han tenido que aparecer, por lo menos, nueve guías de lenguaje no sexista elaboradas por departamentos universitarios, consejerías autonómicas, algún ayuntamiento y sindicatos, para que la Real Academia Española (la encargada de limpiar, fijar y dar esplendor a la lengua) se haya pronunciado oficialmente sobre una polémica que lleva decenios desarrollándose.