Andrew Wiggins y Jabari Parker, llamados a dominar en esta década
La NBA se encuentra en un periodo de inactividad estival que vuelve locos a los aficionados. Pero afortunadamente, existen pequeños actos que hacen más llevadera esta sequía baloncestística. La última ha sido el Draft, donde se han presentado la mejor generación de jugadores desde el año 2003, según los propios analistas norteamericanos. Liderados por Wiggins y por Parker, estos son los más destacados:
1# Andrew Wiggins (Alero): Cleveland Cavaliers
La nueva gran esperanza de la NBA. El hombre por el que todos los equipos suspiraban. Aquel al que los analistas comparan con Lebron James. Y lo cierto es que guarda un asombroso parecido con el “Rey”. Wiggins es un mega aleta, hasta el punto que se podría afirmar que atléticamente es equiparable con Lebron. Usa sus aptitudes físicas como su principal arma baloncestística. Le encanta recorrer la cancha en transición haciendo gala de su larga zancada para en pocos segundos finalizar la jugada con un ostentoso mate. Sus largos brazos (2,03 metros de altura y 2,13 de alcance) y su rapidez en los desplazamientos laterales le convierten en un buen defensor, sobre todo cuando se empareja con rivales mucho más pequeños. Además, es un óptimo reboteador ofensivo para la posición que ocupa.
Uno de sus principales puntos débiles es el tiro. Si quiere convertirse en un jugador a tener en cuenta en los próximos años, debe seguir ampliando su rango de lanzamiento y su consistencia, al igual que el manejo. Es un driblador deficiente que comete demasiadas pérdidas. Tampoco es buen pasador ni asistente. Ha de ampliar su gama de recursos cuando decida penetrar hacia canasta, porque acusa una pobre creatividad a la hora de fabricarse sus propios lanzamientos.
2# Jabari Parker (Alero/Ala-pívot): Milwaukee Bucks
El otro gran aspirante a número uno de la promoción del 2014. Desde su etapa en el instituto, ha vivido a la sombra de Wiggins, aunque su potencial es prácticamente el mismo que el del canadiense. Parker es conocido por su versatilidad ofensiva, siendo quizás el mayor talento del Draft en este aspecto. Anota con facilidad desde el perímetro, desde media distancia o desde el poste. Destaca en las transiciones defensa-ataque, donde puede iniciar la jugada y acabarla el mismo gracias a un control de balón inusual para un hombre de su envergadura. Tiene un instinto reboteador innato y una remarcable habilidad en el pase que se acentúa cuando divide la defensa contraria tras un dribling o un cambio de ritmo.
La pasividad defensiva es su mayor debilidad. No suele esforzarse demasiado en la defensa perimetral siendo sobrepasado con facilidad por atacantes mucho más rápidos y agiles. Tampoco se prodiga en las ayudas a sus compañeros. Es poco explosivo para su posición, lo que le puede acarrear un cierto sufrimiento ante los hombres altos de la NBA.
3# Joel Embiid (Pívot): Philadelphia 76ers
Es el primer gran proyecto de pívot de la nueva era de la NBA desde la irrupción de Dwight Howard. El último superviviente de una vieja estirpe baloncestística que desgraciadamente tiende a desaparecer. Embiid se caracteriza por su tamaño y por una excelente agilidad y movilidad. Esto le ha permitido desarrollar un temible arsenal defensivo en el que se remarcan su facilidad para bloquear tiros y la amplia cobertura de la zona gracias a su movilidad lateral. Anota con comodidad cerca del aro debido a su extraordinaria envergadura (2,28 metros). Además, es un reboteador tenaz bajo ambas canastas.
A pesar de que consigue muchos en la pintura, su repertorio ofensivo es bastante limitado. Rara vez emplea otro movimiento que no sea un gancho en el poste o un movimiento rápido a la espalda del defensor. Sufre cuando le defienden dos hombres. Lleva apenas un par de años practicando el baloncesto por lo que aún desconoce muchos aspectos esenciales del juego. Esto le lleva a cometer fallos graves durante los partidos, pérdidas y numerosas faltas, aunque son aspectos fácilmente mejorables en el futuro. Las lesiones pueden ser el punto negro de su carrera, se perdió la fase final de la NCAA por problemas de espalda y este año podría pasárselo en blanco a causa de una fractura por estrés en uno de sus pies.
4# Aaron Gordon (Ala-pívot): Orlando Magic
Guarda un parecido muy razonable con Blake Griffin en cuanto a explosividad y agilidad, aunque es cierto que Gordon está mucho menos desarrollado muscularmente que el jugador de los Angeles Clippers. Este físico privilegiado le permite acabar muchas jugadas con mates y alley-oops por lo que no es de extrañar que esta temporada nos ofrezca multitud de “highlights”. Es letal en transición. Destaca por ser muy buen pasador y driblador a pesar de su altura y por conocer ampliamente el juego, no en vano de joven quería ser como Magic Johnson. Su principal virtud es la defensa., siendo infranqueable desde cualquier posición de la cancha, ya sea en el perímetro o en el poste. Pelea el rebote ofensivo con fiereza.
Aunque atesora una brillante ética de trabajo, esta todavía no le ha ayudado a mejorar su potencial ofensivo. Su tiro de media y larga distancia es bastante mediocre, por no hablar de su porcentaje de acierto desde la línea de tiros libres (42%). Si no machaca, no es un buen finalizador cerca del aro. Sus acciones en el poste se limitan a un par de movimientos. Ha de continuar mejorando muscularmente para contrarrestar su falta de centímetros.
5# Dante Exum (Base/Escolta): Utah Jazz
El australiano fue la gran sensación del Eurobasket sub 19 del año pasado, donde hizo saltar la banca con el inesperado cuarto puesto de su selección. Sin experiencia universitaria, puede ser la estrella tapada de este Draft. Exum es un base atípico, mide 1,98 metros, lo que le favorece en sus entradas a canasta. Su altura también le permite defender a todo el “backcourt” rival y le otorga una amplia visión de la cancha. Tiene un excelente último toque cerca del aro, especialmente cuando busca superar a jugadores más altos. Es muy creativo y efectivo en el dribling, siendo experto en crearse sus propios puntos cuando el equipo lo necesita. Muy rápido cuando conduce la pelota. Magnífico reboteador para su posición.
Dante Exum es el prototipo de jugador joven y atlético que se cimienta en las penetraciones para engrosar sus estadísticas, por lo que como acostumbran estos modelos de profesionales también carece de habilidad en el tiro. Es bastante irregular desde la media distancia y le cuesta anotar desde el perímetro o cuando se deshace de su par. Tampoco es certero en el tiro libre, en torno al 60%, una cualidad vital para alguien que como él va tantas veces a la línea. Comete demasiadas pérdidas en los inicios de las jugadas. Sus 85 kilogramos de peso le dificultan la defensa a otros deportistas más pesados y las bandejas en contacto.










Comentarios
Enviar un comentario nuevo