Argentina vence con apuros a la debutante Bosnia-Herzegovina

Un gris Messi acabó decidiendo para la albiceleste
BRASIL

Argentina arrancó con buen pie en el Mundial de Brasil 2014 tras vencer a la debutante Bosnia-Herzegovina por un ajustado resultado de 2-1. Un gol en propia puerta de Kolasinac en los primeros minutos dio la ventaja a la albiceleste; más tarde, Messi ofrecería la tranquilidad a la hinchada argentina con un tanto de bella factura. Ibisevic, en los últimos minutos, redondeó el marcador.

Desde la frontal y creando el caos a su paso, Messi se desquitó de un mal partido (REUTERS)La Copa del Mundo de Brasil es, para casi todos los brasileños, el sueño de una noche de verano. No será la solución definitiva que les ayude a cortar de raíz los problemas de malnutrición infantil, pobreza o violencia que les ahogan, aunque esta “pequeña” competición les hará olvidar durante 31 jornadas el ambiente lúgubre de tristeza y desesperación que les envuelve. Algo más de tres semanas de ánimo y felicidad que podrían prolongarse más allá de la corta visión del subconsciente si la “Canarinha” levantara  el deseado trofeo dorado al cielo de Maracaná.

 Sin embargo, al igual que el cielo estival pasa de un azul radiante a un gris oscuro en cuestión de horas o al igual que un sueño se torna en pesadilla, algo de magnitudes similares podría suceder en Brasil si la selección vencedora es Argentina. No se engañen, esto no pasaría si España, y en especial el odiado Diego Costa se proclamaran campeones. La total debacle solo se produciría si el eterno rival: la Argentina de Leo Messi se anotara su tercer mundial. Sería una espina difícil de extirpar, tan profunda como aquel “Maracanazo” de Uruguay en el Mundial del 50.

Esa es la principal motivación de la albiceleste: recordarles a sus vecinos brasileños durante el resto de sus vidas que les ganaron un Mundial en su propia casa. Los jugadores lo saben y la afición les impulsa. En otra de esas peregrinaciones faraónicas que están llevando a cabo los seguidores de los equipos sudamericanos, los argentinos, animaban con fervor y pasión a su selección al inicio del choque. El empuje era tal que, como no podía ser de otra forma, los argentinos se adelantaron en los primeros compases de partido.

No hay mejor manera de hacer acto de presencia en un campeonato importante que con un tanto tempranero en el primer partido y si ese gol es en propia puerta mejor que mejor. Del mismo modo que da confianza al equipo goleador se la mina por partida doble al afectado. Argentina no tuvo que elaborar demasiado, el tanto llegó a balón parado. Messi botó una falta lateral hacia el centro del área buscando y encontrando la testa de Marcos Rojo. El lateral izquierdo argentino no pudo precisar el envío hacia el marco de Begovic, sin embargo su cabezazo rebotó en un inocente Kolasinac que la terminó empujando a gol.

Durante los siguientes diez minutos, la albiceleste mantuvo con celo la posesión de la pelota. No por sus propios méritos, sino por el temor de la inexperta Bosnia. Poco a poco el cuadro de los “lirios de oro” se fue introduciendo en el partido y a base de posesiones largas fue encajonando a Argentina en su campo. Toque y contención es lo que pueden ofrecer los bosnios, el gol ya es otro cantar, aunque a punto estuvo de llegar tras la salida de un córner.

Pjanic puso el cuero con mimo en el primer palo para la llegada en carrera de Lulic, que acabó rematando libre de marca. Solo la extraordinaria estirada de Romero impidió que los bosnios cantaran su primer gol en la historia de los mundiales. Bosnia-Herzegovina empujaba hacia adelante, mientras que los argentinos se sentían cómodos agazapados atrás. Esa era la idea de Sabella: defender agrupados y esperar las contras mortales de sus puntas. Alguna que otra ocasión tuvieron los sudamericanos en esos primeros 45 minutos, pero sin demasiado peligro para inquietar los dominios de Begovic.

El descanso trajo consigo un cambio táctico del preparador argentino. Dejaba de lado el 5-3-2 para optar por su clásico 4-3-3. Campagnaro y Maxi Rodriguez eran los hombres damnificados, su lugar en el campo era ocupado por Higuaín y Gago. Buscaba de este modo Alejandro Sabella una versión mucho más ofensiva de un equipo campeón que hasta ese momento daba síntomas de equipo perdedor.

El arranque de la segunda mitad fue contrario a lo esperado. Los bosnios regresaron de la caseta con energías e ilusión renovadas e incluso volvieron a arrinconar a los argentinos. Los de Susic atravesaban su mejor fase del partido, pero cuando mejor pintaban las cosas para ellos, se dejó caer por el partido un, hasta ese momento, muy errático Leo Messi.

Los argentinos ya habían avisado un par de jugadas antes del peligro que atesoran en sus botas la tripleta Messi-Higuaín-Agüero, con un disparo desviado de este último, y no tardaron en constatar ese aviso. Tras una buena combinación del equipo albiceleste Messi recibió el cuero muy cerca de la frontal del área, encaró a la pareja de centrales perfilándose hacia su lado bueno y ajustó tanto el lanzamiento que golpeó en el palo, aunque el rebote acabó traspasando la línea de gol. Un tanto de verdadero crack. De esos que tantas veces ha hecho saltar del asiento a los aficionados culés, pero de los que muy pocas veces han visto esta temporada.

El encuentro parecía sentenciado. Si alguno de los dos conjuntos movía de nuevo el marcador ese sería con toda seguridad Argentina. Pero los designios del fútbol nunca son predecibles y en un último esfuerzo titánico cargado de fe de los europeos batían  por primera vez a Romero. El autor del tanto histórico fue Ibisevic , que tras un buen desmarque, se benefició del pase filtrado por Lulic a la espalda de Zabaleta y de Fernández. Golpeó mordido y centrado, aunque le bastó para que el esférico se colara entre las piernas de Romero. Este no hizo muestra del portero clásico argentino, no aguantó y el hueco que dejó fue suficiente para que pasara la pelota. A partir de ahí muy poco más. Los bosnios, sin fuerzas, no lo volvieron a intentar y Argentina, con el miedo en el cuerpo, dejó pasar el tiempo reteniendo el balón.

 

Buenas sensaciones de un equipo Bosnio que presenta sus credenciales para ocupar el puesto de segunda de grupo. Por su parte, Argentina, demostró que su dinamita ofensiva sigue estando intacta, aunque deben mejorar bastantes aspectos en el centro del campo si quieren ser tricampeones.

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