Djokovic reivindica su trono
Novak Djokovic levantó hoy en el All England Tennis Club su segundo trofeo de Wimbledon y séptimo Grand Slam. En esta ocasión el genio serbio lo hizo ante la que quizás sea la figura más importante de todos los tiempos en cuanto al Slam británico se refiere: Roger Federer. En un apretadísimo partido, con un nivel tenístico excepcional, el de Belgrado se impuso al suizo por 6-7, 6-4, 7-6, 5-7 y 6-4, recuperando el número 1 y rompiendo la racha de 3 finales consecutivas perdidas en los grandes torneos.
Ambos se jugaban mucho en este partido. Djokovic pretendía demostrar que aún es el titán de antaño, aquel intocable de 2011, a pesar de que las grandes finales se le resistían desde el Abierto de Australia 2013. Necesitaba reivindicarse como el número 1, como el mejor tenista del planeta. Y sabía que no sería fácil, sobre todo por la imponente figura ante la que se mediría en la final. Federer llegaba también para reivindicarse, pero a una escala mucho mayor. Del suizo se decía a mediados de 2013 que estaba acabado, que debía abandonar mientras “estará arriba”, que poco tenis le quedaba a esa muñeca. Pero desde que Edberg se hiciera cargo de su entrenamiento el suizo de 33 años parecía recobrar garra, fuerza, hambre de títulos, y variaciones en su juego que así lo demostraban. Después de ganar en Dubai y Halle, Federer pretendía demostrar al mundo que seguía siendo el mismo genio que maravilló a los aficionados durante años… ¿y donde mejor que en la pista central de Wimbledon para hacerlo?
El partido tuvo una línea táctica muy clara por parte de cada jugador. Djokovic intentando jugar los puntos desde la línea de base, moviendo al contrincante y restando con agresividad cuando se lo permitían. Federer, al contrario, intentaba pegar pocas bolas detrás de la línea de fondo y aceleraba los puntos con subidas repentinas, en muchos casos precipitadas, a la red. Incluso sorprendió la cantidad de ocasiones en las que hizo un juego directo de saque-volea, recordando a Pete Sampras, otra de las grandes figuras de este torneo.
Así, el análisis del transcurso del partido es bastante sencillo. En el primer set, definido en un tie-break que cayó de lado del suizo, los juegos eran cortos y directos, sin apenas peloteo. El camino que Federer quería seguir. Grandes porcentajes en saques de ambos, muchos winners y pocos errores no forzados hicieron del primer set algo digno de ver.
En el segundo la balanza se decantó de lado del serbio. Restando más agresivo que en el primero, Nole consiguió incomodar los servicios del suizo mientras solventaba con brillantez los suyos propios. Los peloteos se hicieron más largos, y a Roger le costó más encontrar bolas para atacar y subir a la red con opciones de ganar el punto (6/10 por 12/17 en el primer set). A Djokovic le bastó un break tempranero para llevarse la manga.
En el tercero el partido parecía encarrilado. Nole llevaba la voz cantante. Se jugaba a lo que el quería, y Federer sufría para mantener sus saques aún metiendo el 83% de sus primeros y la friolera de 13 aces. Pero el dominio se daba en el juego, no en los resultados. Tal es así que, al igual que en el primer set, ninguno fue capaz de romper el servicio del contrario y llegaron al desempate, que esta vez caería del lado del joven de Belgrado.
Y llegamos al cuarto set, que quizás haya sido el mejor del partido. Con Federer retomando su agresiva actuación de saque-volea ayudado por una debacle en el servicio del serbio, el partido se convirtió en un “ida y vuelta” sin sentido. Después de mostrar ambos una eficiencia pasmosa para ganar sus saques, en esta manga se los llegaron a romper hasta en 5 ocasiones: 2 a favor de Nole y 3 a favor de Roger. El suizo le hizo 16 visitas a la red, 13 de las cuales acabaron en punto. Esto, acompañado de un bajón global en el tenis del serbio, provocó que Novak jugara a un ritmo más lento, más conservador, avivado quizás por la magnitud de la situación: cerrar un partido contra un campeón de 17 Grand Slams no es tarea fácil, y menos si es en la pista que más le ha dado, “su casa”. El descontrol y la tensión acabaron ayudando a Federer a alargar al 5º set, tras contraromper el servicio definitivo que daría al serbio el título.
En el último set el desgaste pasó factura. Federer, mermado tras el esfuerzo de 4 sets sacando a 200 km/h y esprintando para ganar la red, se fue quedando sin fuelle a medida que avanzaba el juego. Nole, aún conservador, se mantenía a base de consistencia desde el fondo. Los bombazos del serbio minaron la moral de un Federer cansado, jugando al ritmo que marcaba el contrincante. 4 bolas de break para Novak, de las cuales 1 le valió para romper el servicio del suizo y mandar en el fatídico set, ventaja que mantendría hasta cerrar el partido en poco menos de 4 horas.
Del serbio ya hay poco que decir. La talla de este magnífico deportista es ya histórica. Con este, su séptimo Grand Slam, supera a Becker, Edberg, y compañía, e iguala a leyendas de la historia del tenis como McEnroe o Wilander. Novak Djokovic: cuatro veces campeón en Australia, una vez en EEUU y, a partir de hoy, dos veces coronado en Wimbledon, arrebata además el número 1 de las manos de su némesis, Rafael Nadal. Su nombre ya está tallado en la cima. Ahora solo queda ver a qué altura.










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