¡Ganó la camiseta!
Argentina salió subcampeón. Y es para aplaudir. Claro, tenemos bronca, mucha; y hasta algunas lágrimas se derramaron por nuestros rostros latinos, mientras veíamos cómo Alemania celebraba la obtención de la Copa del Mundo.
Pero se consagró campeón el mejor equipo del Mundial. Pero no de la final. Javier Mascherano y compañía nos dejaron una sensación rara, la de sentirse orgullosos y tristes a la vez. Pasaron 24 años para estar en ese lugar, y pasaron tantas cosas en este fútbol; pero lo que más rescato es que durante este mes volví a ver potreros poblados con nenes jugando a la pelota, queriendo ser Mascherano, Messi o Rojo. ¡Sí, Rojo! Desaparecieron los niños con camisetas de Barcelona o Real Madrid y volvieron a lucir pletóricos la albiceleste. Por eso, también ganamos.










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