¿Quién nos importa?
Se escucha que hay quienes dicen que una de las peores cosas que uno puede hacer antes de irse a dormir es oír las noticias, porque muchas de ellas nos causan tal tensión que nos alejan del sueño.
Es cierto, acostarse con la mente muy alejada de la cama impide sin duda alguna que el cuerpo sea capaz de relajarse y adoptar la necesidad de dormir, ya que el propio hecho de dormir lo primero que nos proporciona es alejarnos de la realidad y entrar en el mundo de los sueños, mientras que ciertas noticias tienen justo el efecto contrario, alejarnos de los sueños para acercarnos a la realidad.
Es precisamente en este, en el mundo de los sueños aquel en el que probablemente algunas personas se instalan y alojan, y del que no quieren salir por temor o terror a lo que a menudo fuera de él se encuentra, pero a veces esta realidad es tan cruel que es imposible alejarse de ella ni tan siquiera poniendo toda la voluntad para evitar ser absorbido por ella.
Quien nos ha visto y quién nos ve, una sociedad moderna, democrática, abierta, valiente, instalada en el progreso, etc, etc, y que ahora muestra algunas de las grietas más dolorosas que una sociedad pueda sentir, me refiero a la de la pobreza extrema y a la del hambre infantil.
Muchos de nuestros niños ya están en ese nivel, en el nivel del hambre, quien lo iba a pensar hace unos años, y quien se podía imaginar que ante esta cruel realidad se actúe ocultando la situación o excusándola con motivos muy a menudo miserables.
Ahora se nos acerca el verano, y mientras la mayoría de los niños probablemente disfruten de unas merecidas y necesarias vacaciones, otros con el cierre de los colegios obtendrán también el cierre a los comedores y con este la privación de un plato de comida que en sus horas no disponen.
Las ONG, organizaciones independientes en diferentes localidades, la Iglesia, y la esencial y cada día más importante solidaridad ciudadana son los encargados de tomar las riendas y afrontar el problema, de luchar contra él.
¿Quién puede entender una sociedad en la cual un problema de esta importancia y magnitud no esté permanentemente en los medios de comunicación y en la agenda de los principales dirigentes políticos?
¿En qué tipo de sociedad nos hemos convertido?
Entre todos los ciudadanos hemos asumido un crédito de nada más y nada menos que 40.000 millones de Euros para salvar el sistema bancario, ¿no queda ya nada de esa cantidad como para poder resolver este dramático problema? ¿No será mejor dedicarlo a algo tan urgente antes que empezar a devolver el crédito?
De todos los presupuestos de un país como España, ¿no hay una parte que pueda destinarse a paliar y erradicar esta situación tan injusta?
¿Para quién se gobierna?
¿Quién nos importa?










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